Los terroristas dijeron que les será difícil liberar a todos en 3 días, pero el presidente de EEUU no les dejó margen
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner sobre la mesa un plazo tajante: Hamas debe entregar a los rehenes en las 72 horas previstas en su plan de 20 puntos “o si no”.
En un mensaje en Truth Social, Trump agradeció a Israel la suspensión temporal de los bombardeos “para dar una oportunidad” al acuerdo de intercambio, pero advirtió que no tolerará demoras y que actuará con firmeza si el grupo terrorista no cumple.
La aparente aceptación inicial de Hamas —un comunicado afirmaba que liberaría a los prisioneros vivos y los cuerpos muertos “según la fórmula del intercambio” planteada por la propuesta estadounidense, siempre y cuando se aseguren las condiciones sobre el terreno— chocó con declaraciones posteriores de dirigentes del movimiento, que dijeron a medios internacionales que el proceso demorará más de las 72 horas señaladas.
Para muchos observadores, esa diferencia entre un comunicado formal y la realidad operativa confirma la descoordinación interna de Hamas y su dificultad para garantizar el cumplimiento inmediato.
US President Donald Trump alongside Israeli PM Benjamin Netanyahu
La presión sobre el grupo aumentó cuando la propuesta de Trump recibió respaldos diplomáticos de líderes de naciones islámicas, incluido apoyo de actores tradicionales afines a Hamas.
Sin embargo, figuras como el senador Lindsey Graham calificaron la respuesta de Hamas como un “sí, pero”: exige condiciones inaceptables para Israel, rechaza la desmilitarización y busca atar la liberación de rehenes a negociaciones más amplias, lo que Estados Unidos e Israel consideran una maniobra dilatoria.
Fuentes de mediación advirtieron sobre la división en Hamas y su incapacidad —según los mediadores— de imponer desarme entre sus filas; algunos líderes, según se informó, estarían dispuestos a entregar cohetes a Egipto o a la ONU, pero desean conservar armas ligeras con la excusa de la “defensa”.
Para Israel, la encrucijada es clara: la oferta representó una ventana para recuperar a los secuestrados y reducir la amenaza futura, pero solo la entrega rápida y verificable de los rehenes permitirá traducir la pausa temporal en una calma sostenible. Si Hamas dilata o rechaza, según Trump, “todas las apuestas estarán canceladas”.