En un nuevo episodio de tensión en la frontera norte, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) llevaron a cabo una serie de ataques aéreos contra infraestructura de Hezbollah en el Valle de la Beqaa y en distintas zonas del sur del Líbano. Se trata de la primera ofensiva en esa región oriental en aproximadamente tres semanas, marcando un cambio significativo en la dinámica reciente del conflicto.
Los bombardeos fueron una respuesta directa a reiteradas agresiones por parte de la organización terrorista Hezbollah, que ha continuado lanzando ataques contra tropas israelíes y territorio del Estado judío incluso en el marco del alto el fuego.
Entre estos incidentes, destaca un reciente ataque con drones que dejó víctimas fatales, subrayando la persistente amenaza que representa el grupo respaldado por Irán.
La reanudación de operaciones en el Valle de la Beqaa —un bastión estratégico de Hezbollah— refleja la determinación de Israel de impedir que la organización continúe fortaleciendo su capacidad militar y operativa.
Jerusalén ha dejado claro que no tolerará violaciones del alto el fuego que pongan en riesgo la seguridad de sus ciudadanos.









