Una postal que atrasa
Ayer, 29 de mayo, Córdoba volvió a sufrir el ritual de siempre: movilizaciones, piquetes, humo y parlantes a todo volumen en nombre del Córdobazo. Calles cortadas, colectivos desviados, comercios paralizados y vecinos atrapados en el caos. Todo para conmemorar una revuelta de hace más de medio siglo que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un fetiche ideológico más que en un hecho histórico con vigencia.
Lo que alguna vez fue una expresión de protesta contra el gobierno militar de Onganía, hoy es utilizado como excusa para enaltecer un poder sindical cada vez menos legitimado socialmente. Esta nostalgia por modelos fracasados del pasado, solo justifica su afán por frenar cualquier intento de reforma y reivindicar una visión estatista que ha llevado al país al estancamiento.

Un mito útil para el Partido del Estado
A cada año que pasa, el Córdobazo se transforma más en un mito útil para quienes viven del conflicto. No hay espacio para el debate ni para la reflexión crítica sobre lo que verdaderamente se logró o se frustró a partir de aquella jornada. Solo hay pancartas con las mismas consignas de siempre y un puñado de dirigentes que se niegan a aceptar que la Argentina del siglo XXI ya no puede vivir atada al pasado.
Los mismos que conmemoran el Córdobazo son los que defienden leyes laborales obsoletas, subsidios eternos y un Estado que asfixia al sector privado. No es casualidad: sin ese aparato, muchos de ellos no tendrían de qué vivir.

Las movilizaciones en Córdoba
Las movilizaciones acontecidas en la jornada de ayer, solo reflejan el atraso de país al cual no queremos volver. Calles tomadas por sindicalistas que no representan a nadie, y trabajadores —de verdad— llegando tarde a sus destinos debido a los cortes.
Estas son cosas por las cuales el 75% de los cordobeses apoyó al presidente Milei en el balotaje de noviembre del 2023. Violando el Protocolo Antipiquetes de Patricia Bullrich, estos sectores anacrónicos solo reafirman aún más los motivos por los cuales la ciudadanía eligió un cambio profundo.









