Es ineludible que la gente, el empresariado y los potenciales inversores recuperen la confianza que perdió la Justicia. Por eso, debemos analizar permanente y profundamente qué hacer para tener un mejor Poder Judicial y seguir recuperando las libertades que el estatismo ha quitado a la gente durante 80 años.
El predominio que el peronismo ha tenido en el Senado desde 1983, le permitió y aún permite incidir decisivamente en el nombramiento de todos jueces.
Eso no se limita al acuerdo de los jueces de la Corte Suprema; esa debilidad se proyecta sobre todos los jueces nacionales y federales, por lo que Alfonsín, de la Rúa, Macri y Milei no pudieron hasta hoy prescindir de la conformidad del PJ para llenar las vacantes judiciales.
Con el Consejo de la Magistratura, esa fragilidad se proyectó hacia el proceso de selección de candidatos, dado que ese nuevo cuerpo, creado en teoría para disminuir la politización judicial, no lo ha logrado y peor: ha quedado politizada en todo su recorrido, desde la convocatoria al concurso hasta el acuerdo senatorial.
Obviamente que hay jueces que -mas allá de sus convicciones políticas- hacen honor a sus cargos, pero esas virtudes no van en aumento sino en disminución y la imagen negativa de la judicatura ya roza el 90%.
Los 16 años en los que gobernó el kirchnerismo agravaron las cosas y estamos viendo los frutos de tantas malas designaciones, con jueces militantes que cuando no gobierna el PJK, obstaculizan a quien les ha ganado en elecciones democráticas.
El abuso de poder judicial
El abuso del poder judicial lo sufrió de la Rúa, más todavía Macri y ahora le toca a Milei ver como leyes aprobadas por el Congreso, son frenadas por jueces que se creen con el derecho a decidir que normas son válidas y cuáles no, mucho más allá de la madurez, recato y seriedad jurídica que hasta hace algunos lustros ostentaban nuestros magistrados al evaluar la constitucionalidad de las leyes.
El control difuso de constitucionalidad se ha convertido en la herramienta con la que jueces kirchneristas impiden los cambios de rumbo votados por la gente al elegir a Javier Milei.
¿Hay forma de corregir esto? El dictado de una buena ley de acciones colectivas es una de las maneras de impedir la dictadura de los jueces, pero La Libertad Avanza no tiene aún la mayoría legislativa suficiente para aprobarla, porque la oposición no quiere una ley que imponga condicionamientos serios a las acciones de clase o colectivas, que ellos usan para trabar la gestión del gobierno.











