El 2025 fue uno de los años más conflictivos en la historia del Hospital Garrahan. La presión sindical escaló como nunca antes, con más de 40 medidas de fuerza implementadas con un único objetivo: mantener sus privilegios y desestabilizar a la gestión del Presidente Javier Milei. Pese a esto, el hospital mantuvo su actividad gracias a miles de profesionales que siguieron cuidando a los chicos, y que protagonizan el documental recientemente publicado. Ellos, que quieren de verdad a la institución, son los verdaderos héroes de esta historia.
Durante el año electoral, lo que comenzó como un reclamo salarial genuino, derivó en una escalada conflictiva sin precedentes. Paros parciales, paros de 24, 48 y 72 horas, abrazos simbólicos, “ruidazos”, festivales en la puerta del hospital, movilizaciones, asambleas permanentes y festivales de protesta. Incluso, el 31 de octubre de ese año, estalló un episodio de extrema gravedad, que fue la toma de la oficina de la dirección del hospital. Se habló de vaciamiento, de crisis y hasta se impulsó una ley de emergencia pediátrica para una emergencia que nunca existió.
La violencia sindical, respaldada por partidos políticos y medios de comunicación, no logró su objetivo. El hospital siguió funcionando gracias al compromiso de gran parte del personal. A raíz de esto, se impulsó una etapa de cambio cultural interno: cualquiera que ponga en riesgo el funcionamiento del hospital y, por ende, la salud de nuestros pacientes, recibirá la sanción correspondiente.









