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Opinión

Le faltan 40 mil votos a Javier Milei en Capital, que podría garantizar Gómez Centurión

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Por Facundo Bello Gutiérrez, miembro de Jóvenes NOS CABA


Hoy el panorama electoral porteño es desde cualquier lugar que se lo mire absolutamente impredecible. En este contexto repleto de candidatos progresistas y edulcorados, más preocupados en traicionarse entre ellos que en defendernos frente a los atropellos del gobierno nacional, no son pocos los conservadores y nacionalistas que ven con buenos ojos la candidatura del economista liberal Javier Milei en la Ciudad. 

Podríamos dedicar páginas enteras a interesantes discusiones doctrinales sobre los principios que separan al liberalismo y al conservadurismo desde hace siglos, pero hoy quiero hablar de algo mucho más tangible: los enemigos que los unen. 

Milei es una personalidad mediática, un brillante economista que ha logrado convertirse en un auténtico y genuino referente. Sin dudas el optimismo con respecto a su candidatura es algo muy bueno, el triunfo de quienes tienen rectas intenciones y comparten valores no debe ser motivo de desaliento. Pero escribir para halagar o endulzar los oídos del lector es algo muy peligroso. Es muy fácil e inocente soñar, pero es extremadamente peligroso confiarse con aires triunfalistas.

Javier Milei sabe despertar grandes pasiones, pero también muy profundas antipatías entre quienes lo escuchan; quizás infundadas, pero a fin de cuentas reales. Esto lo lleva a tener una notable imagen positiva pero también una gran imagen negativa, que en el pequeño microclima de las redes sociales no se llega a comprender; los candidatos polémicos se ven encerrados entre un piso y un techo, por eso nuestra casta política siempre apela a quedar bien con Dios y con el diablo. 

La sociedad suele encasillar a las figuras públicas según su percepción del fin que persiguen. Hasta no hace mucho, Milei era visto no como un político (algo de lo que él mismo se distanciaba) sino que aparecía en el imaginario popular como “un excéntrico economista” que montaba un show mediático para muchos cargados de magistrales verdades económicas mientras que para otros, usualmente de la izquierda, repetía un discurso plagado de insultos y dogmas monetaristas.

Más allá de las apreciaciones particulares y de las críticas (así y todo, fue esta la forma en que logró notoriedad) se evidencia que hacer una transición de personaje mediático a político no siempre es efectiva y automática, y depende mucho del contexto en el que se haga. La decisión del economista de ser candidato de un día para el otro resultó para algunos una contradicción con su discurso pero para otros tantos un destello de esperanza.

Un caso concreto

Respecto a estos casos de transiciones de figuras mediáticas a figuras políticas alrededor del mundo (y especialmente en los nuevos movimientos de derechas) hay un factor común que pretendo mostrar con el ejemplo de Donald Trump.

El excéntrico empresario no logró su triunfo electoral de 2016 por cuenta propia. Esto requirió del extensivo apoyo de la mayoría silenciosa (en Estados Unidos: religiosos, usuarios de armas, veteranos de guerra, movimientos provida, sectores rurales, etc.) de todos lados del país. Sin el acompañamiento de un reconocidísimo político ultraconservador de carrera que homologó y articuló su candidatura, el carismático multimillonario no hubiese llegado tan lejos: ese hombre fue Mike Pence, cuya actuación en la recta final del mandato de Trump fue seriamente cuestionada, pero a fin de cuentas fue esencial para su victoria en 2016.

Creo fundamental que la transición de la figura mediática de Javier Milei a una figura política (sin perder el componente antisistema) solo puede darse con el respaldo del conservadurismo argentino. He oído varias veces una frase que si bien no comparto desde lo doctrinal me parece razonable desde lo político: “el vehículo histórico del liberalismo ha sido el conservadurismo”.

Prueba de esto son las múltiples medidas fiscales que han emprendido y defendido conservadores como Bolsonaro, Abascal u Orbán, mientras liberales progresistas de sus propios países defendían políticas de género o subsidios a clínicas de abortos, y se olvidaban de su propia agenda que los llevó al poder.

He aquí mi primera conclusión personal: Javier Milei difícilmente podría llegar per se a los sectores católicos o evangélicos más conservadores, a las fuerzas armadas y de seguridad, al nacionalismo católico y al peronismo conservador si no es con el respaldo de una figura como Juan José Gómez Centurión, héroe de guerra, abanderado de la causa provida y quien en 2019 se nutrió de un gran aporte proveniente del peronismo ortodoxo, el componente de base que se necesita para dejar de arañarle al macrismo “votos gorilas” de barrios de clase media alta. 

El candidato a diputado nacional de NOS, subestimado por muchos, necesitará de 250 mil voluntades bonaerenses que lo acompañen (en 2019 obtuvo más de 170 mil votos solo en Buenos Aires) para consagrarse con por lo menos una banca este año.

Por supuesto, de más está decirlo que nada de esto es “gratis” políticamente. En primera instancia no puede ser cualquier liberal quien ocupe ese lugar. La mayoría de los economistas que hoy llenan los espacios de televisión son ignorantes de la realidad política y de la “rosca” como tal; desconocen y minimizan la verdadera batalla cultural contra el progresismo (los lobbys abortistas, ecologistas, feministas, LGBT, etc.) y por último, son financiados desde fundaciones extranjeras que necesariamente los formatean para destilar un marcado antiperonismo, una afinidad con el macrismo y muchas veces como alfiles de intereses extranjeros

Javier Milei evidentemente no es perfecto, podemos discrepar en varios aspectos con él; pero ciertamente carece de los mencionados defectos. Invocando a la buena memoria del lector, en 2018 el economista liberal se plantó en la televisión abierta frente a la farándula y manifestó no solo su rechazo al aborto sino que incluso al aborto producto de las 3 causales, algo que muchos activistas celestes suelen esquivar frente a las cámaras… 

En números…

Esto no se trata de un proyecto nacional ni de un gobierno en 2023, ambas cosas distan mucho de la realidad política actual y estas cuestiones todavía son muy lejanas a nosotros. Hoy hago referencia a los acontecimientos en la Ciudad de Buenos Aires, distrito muy favorable para el liberalismo y a la vez muy hostil para el peronismo y el conservadurismo.

Para ir a los números, que he estado analizando desde mediados del año pasado, pretendo primero tener presente una consideración no menor. De 38 encuestas variopintas realizadas en 2019 tras el cierre de listas, el Frente Despertar de José Luis Espert obtuvo en todas ellas una mayor estimación de votos que el resultado final (2,23%). Por el contrario, Gómez Centurión obtuvo en todas ellas menor estimación que el resultado que finalmente alcanzó (2.72%). El promedio total de las encuestas del primero casi duplicaba al segundo. Con este dato solo busco mencionar la usual infrarrepresentación del voto conservador en la escena pública.

En segunda instancia, y a efectos de evitar el sesgo de los consultores financiados por el gobierno nacional y porteño (cuya finalidad es reducir las fuerzas que podrían restarle votos), apelo a fomentar un equilibrio entre estas, aquellas encargadas por el kirchnerismo (que buscan inflar esos sectores para erosionar a Juntos por el Cambio) y otras encuestas más sensatas.

Si prestamos detenida atención a esto podemos estimar a fines de junio la intención de voto de Javier Milei entre un 5% y un 7% (algunas encuestas que lo combinaban erróneamente con Ricardo López Murphy se acercan al 10%, otras en lugar de mencionar al economista porteño miden a un Frente Libertario apoyado por Espert que ronda un 4%). Por supuesto estamos considerando encuestas públicas circunscritas a la Ciudad de Buenos Aires.

La Consultora Clivajes, por ejemplo, le da a Milei un 2,3% (favoreciendo a Juntos por el Cambio y a Vidal especialmente). Giaccobe, por otro lado, le da a un 5,4% (en 2019 pronosticó a Espert con cerca de 8 puntos). La consultora Proyección un 6,2% con Vidal como cabeza de lista de Juntos por el Cambio. Por otro lado, Tendencias un 4,4%, esta consultora es favorable al Frente de Izquierda. Management & Fit le da a los libertarios en CABA un 4,4% encuestadora afín a Larreta y Schiaretti. Por último, Opinaia le otorga a los liberales un 7% (aunque refiriéndose a un espacio común entre Milei y López Murphy). Recordemos que la cifra repartidora por el sistema D´hont se sitúa en torno a un 7% en la Ciudad de Buenos Aires.

El voto conservador porteño

Uno de cada 100 porteños votó a Gómez Centurión en 2019. La boleta presidencial de NOS en la Ciudad de Buenos Aires obtuvo poco más del 1% de los votos en las PASO de 2019. Claro está que es un margen muy escaso, pero de la ciudad más progresista de Argentina no se puede esperar mucho más.

Por otro lado, la boleta presentada con el sello de la Democracia Cristiana y llevando al pastor Gabriel Ballerini como candidato a diputado obtuvo en esa misma elección simultánea algo más que el 0,90% de los votos. Lo que es menester destacar es que si bien ambas boletas fueron separadas obtuvieron una cantidad proporcional de votos, un poco más de 20 mil votos.

En conclusión, y cruzando datos a nivel comunal, estamos hablando de un electorado bastante cohesionado que responde a mismos patrones de voto, un sector esencialmente provida y religioso, descontento con la tibieza del PRO, un nacionalismo y peronismo repelido por el progresismo K, y un sector representado por las consignas de mano dura y favorables a las fuerzas armadas y de seguridad.

Se podría objetar que pasada la discusión del aborto (que en su momento supo unirlo) ese electorado yace extinto. No obstante, el último Termómetro Ciudadano de Opinaia (una de las pocas consultoras que mide a NOS en la Ciudad de Buenos Aires) muestra como no solo permanece sino que se duplica, de un escaso 1% pasa a representar un 2% que en valores nominales (ignorando la diferencia de participación) representaría unos 30 a 40 mil votos.

Opinaia había medido la intención de voto de NOS en la Ciudad de Buenos Aires en enero dando también un 2% como resultado. NOS no solo retiene, sino que aumenta al voto conservador en el distrito más hostil a sus ideas.

Debe constar que este voto no representa a ningún candidato porteño específico sino que más bien representa a un sólido grupo de votantes que se identifican con la figura de Juan José Gómez Centurión en la Ciudad de Buenos Aires. Con un candidato propio no cabe la menor duda que NOS podría estirar mucho más ese margen.

Javier Milei necesita de NOS

Frente a estos números, para muchos podría tratarse de un panorama desolador o demasiado pesimista. Pero siendo que hablamos de espacios antisistema que compiten por fuera de la grieta parece más bien un panorama muy alentador

Muchos no son conscientes de la maquinaria que está detrás de los candidatos del macrismo y el kirchnerismo, del dinero que mueven y del poder y experiencia que poseen. La sola posibilidad de que ingresen al Congreso Juan José Gómez Centurión por la Provincia de Buenos Aires, Javier Milei por la Ciudad y, con mucha esperanza, algún diputado conservador del interior, es suficiente para trazar una alternativa por derecha para 2023 que condicione la forma de hacer oposición.

Voces totalmente disruptivas que ganarían sus bancas con total mérito y respaldo popular en un Congreso plagado de acomodos e ineptitud producto de las listas sábana.

Existen en estas elecciones porteñas dos opciones. La primera opción es que en esta recta final Javier Milei realmente supere ese evidente techo momentáneo que muestran multitud de encuestas desde hace un tiempo y obtenga algo más que un 7%, quizás escalando hasta un 10%, recolectando votos indecisos y superando holgadamente los 130 mil votos que necesita. Ese caso, sería desde ya, muy bien acogido por muchos entre los que me incluyo.

Pero también existe otra opción: que realmente ese techo exista, que esa transición a una figura “más política” todavía no esté completa y que el voto indeciso se reparta proporcionalmente entre los principales candidatos como usualmente ocurre.

Existe la posibilidad de que el segmento joven y libertario, muy activo en las redes sociales, realmente no alcance para compensar el desencanto en otros sectores de más edad (la Ciudad de Buenos Aires tiene la población más longeva del país), que se sientan capturados por el liberal Ricardo López Murphy o por cualquier candidato moderado del PRO (los porteños son extremadamente moderados) y que las encuestas que hablan de entre un 5% y un 7% sean efectivamente ciertas o que el porcentaje sea incluso menor.

En este último caso, ignorando las variables producidas por el alto absentismo electoral (previsto tras las jornadas electorales de Misiones y Jujuy) y considerando que la cifra repartidora se sitúe en un 7% (o incluso más) producto del alto voto en blanco y de los partidos que no obtengan escaños, sería un panorama mucho más riesgoso para Javier Milei (el año pasado el Frente de Izquierda superó con creces el 6% con más de 120 mil votos y aun así no logró conseguir la banca de Myriam Bregman debido a la alta polarización entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos).

Tal como mencionamos, podríamos especular en un Congreso repleto de diputados conservadores, nacionalistas y liberales para 2021. Pero eso solo serviría para acrecentar egos e ilusiones que puertas para afuera no sirven de nada. Estas líneas tienen como fin para evitar justamente ese excesivo optimismo que caracteriza a muchos y por eso concluyo esta nota advirtiendo sobre el costo de ignorar a la poderosa maquinaria del larretismo, dispuesta a emplear todo tipo de medios para ganar a cualquier costo la elección y la mayoría en el Congreso y la Legislatura.

Ese peligroso optimismo guiado por la ilusión infantil desconoce pronósticos alternativos (muchas veces más realistas que los oficiales) y puede llevar a cometer el imperdonable error de que el candidato libertario se quede a 40 mil votos de ser diputado… 

40 mil votos porteños cuya llave tiene nada menos que el Mayor Juan José Gómez Centurión. 

Opinión

El liberalismo se planta contra el discurso fascista de la carta K: “Comuna Argentina”

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La diputada de la Ciudad de Buenos Aires por La Libertad Avanza, Rebeca Fleitas, decide responder la carta abierta de los intelectuales K de “Comuna Argentina”.

Hace unos días el grupo de intelectuales denominado Comuna Argentina integrado por kirchneristas y otros socialistas, publicó un artículo en Tiempo Argentino, en el que caracterizan al liberalismo representado por Javier Milei y La Libertad Avanza como un “nuevo fascismo“.

Como primera diputada libertaria y representante de mi espacio, no puedo dejar pasar este tipo de descalificaciones erróneas y malintencionadas, provenientes de un sector político que persiste en sus ataques contra los opositores, busca profundizar la grieta postulando un “nuevo orden social alternativo” y convoca a la sociedad a difundir su absurdo manifiesto antifascista que tiene como finalidad estigmatizar al liberalismo e impugnar la libre representación democrática.

La carta afirma con argumentos rebuscados que el fascismo invoca la libertad y promueve su avance en lugar de una “emancipación cabal”. Pero, ¿a qué se refiere Comuna Argentina cuando habla de emancipación? ¿Acaso se refiere a la emancipación imaginaria esgrimida por Marx y los marxistas, mientras instigaban una revolución comunista sangrienta?

Estos llamados ‘intelectuales’ parecen querer disimular mediante artilugios retóricos lo que realmente representó el movimiento fascista encabezado por Benito Mussolini en Italia durante el siglo XX. Es preciso recordarles que se trató de un tipo de socialismo nacionalista y totalitario, y por lo tanto intervencionista y antiliberal, que en lugar de defender la libertad individual se propuso restablecer la supuesta esencia de la comunidad, en otras palabras lo “nacional y popular”, expresión que en nuestro país aún es reivindicada por el peronismo y parte de la extrema izquierda.

Es curioso que intenten asimilar el liberalismo al fascismo cuando ellos mismos en su manifiesto liminar hacen alusiones dudosas a un “proyecto latinoamericanista” en el que abogan por una radicalización de la democracia y una reconstrucción del Estado–Nación, en sus propios términos. Pero precisamente según el fascismo, el Estado es el único garante del bienestar social dotado de autoridad legítima para regular la vida de los ciudadanos: “todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”, afirmaba Mussolini.  

Por lo tanto, al consistir en una ideología autoritaria, resulta imposible que el fascismo pueda siquiera congeniar con el liberalismo, pues no hay nada más opuesto al autoritarismo que defender al individuo y reconocerle sus derechos contra toda agresión de los demás y del Estado. Lo cierto es que el autoritarismo en general, y el fascismo en particular, son formas del crimen que cualquier liberal repudia. Asimismo, el fascismo rechaza toda competencia entre partidos políticos dado que se alza como un movimiento que pretende expresar a la totalidad del “pueblo”; esto exige silenciar a aquellos que piensan diferente, lo que a su vez conduce a domesticar a los medios de comunicación para manipular a la sociedad e intervenir en el sistema educativo a fin de reducirlo a medio de adoctrinamiento, todo lo que los liberales y libertarios repudiamos.

Comuna Argentina ataca a La Libertad Avanza, Avanza Libertad y a Javier Milei, porque apelamos a la racionalidad y al sentido común de los ciudadanos, y los interpelamos a fin de que cuestionen el accionar de la casta política y defiendan su derecho a la vida, la libertad y la propiedad privada, que resulta un instrumento indispensable para alcanzar la prosperidad.

Claramente nos encontramos frente a una batalla moral y cultural donde del otro lado están quienes demonizan el progreso y el capitalismo, al que acusan de ser el culpable de la explotación, el hambre, la desigualdad y la muerte, mientras disfrutan de los beneficios de la tecnología producida por el mercado capitalista del que participan, y que al igual que la libertad les permite propagar sus ideas como no podrían hacerlo en los países que responden al modelo que tanto defienden.

Los pseudointelectuales de Comuna Argentina —es más apropiado llamarlos así— sostienen que “afirmar la libertad implica retracción”; pero intentar engañar a la gente para que crea que hablar de libertad atrasa, implica quitarles a los individuos su derecho a defenderla.

Los firmantes de Comuna Argentina se identifican en gran parte con el actual gobierno kirchnerista, que ostenta un largo historial de violaciones contra las libertades individuales de los argentinos —y más aún durante la cuarentena—, como la libertad de transitar, reunirse y trabajar, acallando voces disidentes y persiguiendo a quienes pretenden ejercer libremente sus elecciones vitales, como la de vacunarse o no, entre otras. Se erigen, por lo tanto, en defensores de un modelo en el que el Estado es el único capaz de solucionar la suma de los problemas económicos y sociales, cuando la evidencia demuestra que tanto su gobierno como el Estado mismo no han hecho más que profundizarlos.

Dicen representar en su espacio a las minorías, pero detestan a la “minoría conspicua que sufragó por La Libertad Avanza o Avanza Libertad”, y el hecho de que liberales, libertarios y simples ciudadanos hartos de la política tradicional obtengan representación parlamentaria. Por ello, buscan ponernos un freno político, cultural y jurídico, como admiten en su proclama. Deberían saber que los liberales y libertarios respetamos la libertad de expresión mientras agrupaciones como la suya estigmatizan a quienes se pronuncian en favor de las ideas de la libertad.

Por otra parte, quienes manifiestan una “superioridad esencial” y llaman a la erradicación de opositores no somos los liberales y libertarios, puesto que creemos que todos los individuos tenemos los mismos derechos y somos iguales ante la ley.

Discursos como el de Comuna Argentina son los que sacralizan de forma demagógica al “pueblo” e intentan someter a la población a un sistema vertical autoritario dominado por el líder carismático de turno y una casta política permanente; y a su vez propagan la ideología del pobrismo, la envidia y el resentimiento que implica la noción expropiatoria de justicia social, menoscabando al individuo y sus potencialidades, mientras persiguen a opositores, periodistas y ciudadanos en general calificándolos de “enemigos del pueblo”, “vendepatrias” o “cipayos”. Estos son los verdaderos fascistas que promueven discursos de odio.

Tampoco somos los liberales quienes buscamos suprimir “toda forma de organización autónoma del campo popular”, sino los socialistas quienes niegan el orden espontáneo y buscan limitar o suprimir la autonomía individual para, finalmente, hacerlo con los individuos como tales, bajo concepciones y políticas colectivistas.

No es de extrañar que al referirse al fascismo sea ése el sector que comete tamaños errores de juicio de interpretación política e histórica, puesto que antes que suponer que este grupo desconoce el verdadero significado del fascismo, es más probable conjeturar que están utilizando la estrategia de su referente y teórico del populismo Ernesto Laclau, quien siguiendo a Lacan y Gramsci proponía alterar o invertir de forma intencionada el significado corriente de ciertos términos a fin de construir poder político.


Por Rebeca Fleitas, Diputada de la Ciudad de Buenos Aires (2021-2027).

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Embajada, AMIA y Nisman: Pedir justicia se volvió una frase cliché, es hora de hacer justicia

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Tomás Penner (Presidente de Betar Argentina) y Brian Frojmowicz (Director educativo de Betar Argentina) elaboran una reflexión en conjunto sobre los pedidos de justicia respecto al atentado a la Embajada de Israel (1992), la voladura a la AMIA (1994) y el asesinato al Fiscal Aberto Nisman.

El día 17 de marzo de 1992, Hezbolá voló la embajada del Estado de Israel en la República Argentina con su sede en la calle Arroyo. 29 vidas fueron arrasadas. Hoy 30 años después todavía no hay justicia.

Dos años después, el día 18 de julio de 1994 nuevamente Hezbolá golpeó a nuestro país, volando su segundo objetivo que era la mutual judía, mejor conocida como la AMIA. El atentado se llevó 85 vidas y hoy, casi 28 años después, no hay justicia tampoco.

El día 18 de enero del 2015 el fiscal Alberto Nisman fue asesinado antes de declarar contra la que en ese entonces era Presidente de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, por encubrir por intermedio de un Memorándum el atentado junto al régimen dictatorial iraní de los Ayatolá. Casualmente un día antes de declarar, apareció muerto con un balazo en la cabeza. Luego de siete años y por tercera vez consecutiva, seguimos sin justicia.

El algoritmo es siempre el mismo. Los terroristas actúan con total libertad, los acusados caminan libremente por las calles, incluso tienen cargos gubernamentales y los muertos no reciben descanso, tampoco sus familias. Es tan cínica la situación de injusticia que incluso hace una semana, un funcionario del actual gobierno participó de un acto en Nicaragua junto a un acusado iraní de la causa-AMIA.

En fin, Muchos juicios y ninguna condena. El juicio se convirtió en una puerta giratoria hacia la nada.

Nuestro error es creer que exigiendo justicia, ella automáticamente aparecerá. Sin embargo, hemos olvidado que la justicia no se exige, sino que por el contrario se hace.

Hacer justicia es sentir que la causa es nuestra, de los argentinos. Los atentados no fueron por casualidad en la República Argentina, 30 años después vemos la razón.

Por eso nosotros como argentinos debemos hacer justicia, para que se termine esta etapa transitoria de corrupción, terrorismo y muerte.

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La Derecha Diario en 2021 se convirtió en el medio sin pauta oficial más leído de Argentina

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El sitio web de La Derecha Diario superó el millón de visitas únicas en un año donde superamos todos los objetivos, crecimos, lanzamos una radio, y lo más importante: contamos lo que los otros medios ocultan.

En el último día de un gran pero difícil año, La Derecha Diario se enorgullece de haber superado todos los objetivos que nos habíamos planteado, llegando a una audiencia que nunca nos hubiéramos imaginado.

El año pasado, La Derecha Diario se convirtió en el medio liberal/conservador/de derecha más leído de América Latina, un logro que nos llenó de esperanzas para este año poder llegar a una audiencia más amplia, y lo conseguimos.

Desde las 00hs del 1ro de enero del 2021 hasta las 16hs del 31 de diciembre, La Derecha Diario tuvo 1.142.823 lectores únicos, superando la marca del millón de visitas únicas anuales, un récord que nos ubica entre los medios más leídos del país, y por una enorme distancia como el medio sin pauta oficial más leído de Argentina.

Cuando empezamos con La Derecha Diario en los últimos días del 2019, eramos un grupo de jóvenes de distintos sectores que nos unía el deseo de crear un medio distinto a todo lo que existía en Argentina y, francamente, en todos los países de habla hispana.

A la fecha, entendemos que todavía somos el único medio en América Latina que no tiene miedo de ocultar su sesgo político, que cuenta las noticias como son, sin el filtro de la izquierda que ha logrado acaparar todos los medios de comunicación, hasta los que se vanaglorian por su ya inexistente neutralidad.

En 2020 pasamos de un grupo de 5 personas a más de 30, la gran mayoría contribuyendo sin buscar ningún tipo de compensación y por su “amor al arte”. Este año logramos expandirmos aún más, conseguimos gente profesional del mundo del periodismo, bien remunerada, inversores, patrocinadores y miles de donantes, especialmente de lectores que contribuyen con su parte y nos ayudan a mantener este medio funcionando.

Estuvimos en primera fila hablando de las noticias que los medios tradicionales censuraron y trataron de ocultar: las denuncias de fraude del ex presidente Donald Trump; las falencias de los sistemas electorales en todo el mundo; la desastrosa retirada de Afganistán; las mentiras sobre el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil; continuamos denunciando la dictadura sanitaria y las mentiras que crearon los gobiernos del mundo entorno al coronavirus para ampliar sus poderes.

No dejamos de hablar del totalitarismo de imponer los pases sanitarios, segregando a aquellos no vacunados y discriminando a una buena parte de la población. Fuimos la fuente de información de más de un millón de personas que hasta el año pasado no tenían dónde leer la verdad de lo que pasa en el mundo.
 
Estuvimos junto a los cubanos cuando se alzaron en contra de la tiranía castrista y mostramos cómo el gobierno de Biden retomó las políticas de deshielo de Obama en beneficio las dictaduras comunistas del caribe, lo que ningún otro medio del mundo publicó.

Estuvimos para mostrar todas y cada una de las manifestaciones en contra de la cuarentena y de la vacunación obligatoria en el mundo, en particular en Europa, donde los gobiernos de la Unión fueron precursos en instalar la dictadura sanitaria.

Acompañamos y cubrimos las elecciones más importantes del año. Festejamos los triunfos en Ecuador, Argentina, México y Bolivia, mientras que sufrimos las derrotas en Perú, Chile y Nicaragua.

Lanzamos La Derecha Diario Chile para las elecciones en el país andino y lanzamos Jornal Direita (La Derecha Diario Brasil) para cubrir las elecciones del año próximo, tal vez las más importantes en la historia del país amazónico.

Arrancamos La Derecha Radio, un podcast conducido por el director general del diario, Juan Doe, y nuestra directora de prensa, Karina Mariani, con invitados de primer nivel y acercando las noticias todas las semanas a nuestros oyentes.

Estuvimos ahí para informar siempre, sobre lo que estaba pasando en el mundo y los medios tradicionales no cubrían. Y ustedes también, no fallaron nunca y por eso queremos agradecerles
 
El próximo año apuntamos a más todavía. Tenemos varias sorpresas: eventos que vamos a realizar en Argentina, nuevos países donde queremos desembarcar, nuevos programas de radio que queremos lanzar.

No nos consideramos periodistas y solo somos un diario en el sentido que publicamos noticias todos los días. Nosotros apuntamos a mucho más que eso. Queremos generar una comunidad, que tenga una fuente de información confiable, que sepa que no les vamos a mentir ni vamos a tener un sesgo que nos haga ocultarles la verdad.
 
Desde la Redacción de La Derecha Diario les deseamos un muy feliz fin de año y los esperamos para un maravilloso 2022!

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