Desde comienzos del segundo semestre del 2025 la oposición orquestó y ejecutó un plan sistemático desde el Congreso para limar el principal activo del gobierno: el equilibrio fiscal. En el transcurso de pocos meses aceleró la aprobación de leyes para financiar reclamos legítimos y sensibles para la sociedad pero infinanciables desde el punto de vista fiscal.
Bajo ese mismo paraguas se podrían pensar muchos otros reclamos justos en materia de retribuciones a nuestros jubilados, policías y maestros. Pero como sociedad hemos aprendido, no con pocas dificultades, que una sociedad que “pide flan” sin aprender a producir la leche, el azúcar y los huevos necesarios, es una sociedad destinada al fracaso.
La pericia del Presidente Javier Milei y del Ministro de Economía Luis Caputo, no sólo en el diseño de las políticas económicas sino también en la elección de los aliados estratégicos en materia geopolítica permitió atravesar el desierto no con poca incertidumbre pero al menos evitando que la corrida (equivalente al 50% del circulante) se lleve puesto al gobierno y al resultado electoral, como pretendía la oposición.
Las consecuencias no fueron livianas. El tipo de cambio tuvo un deslizamiento al techo de la banda que pudo sostenerse gracias a la ayuda de USA y las tasas de interés volaron para contener el derrumbe de la demanda de pesos. Ambas cosas provocaron un retroceso tanto en el proceso de crecimiento económico como en el de desaceleración inflacionaria.
Todo concentrado en un primer trimestre muy difícil para el gobierno que también repercutió negativamente en las encuestas de imagen y en la confianza del consumidor, uno de los índices que mejor correlaciona con el humor social despolitizado de la sociedad argentina.
Amacece que no es poco
Desde marzo a esta parte se observa un cambio de tendencia en la macroeconomía que vuelve nuevamente a tomar la senda correcta. Puede haber aún algún vaivén en el camino pero la tendencia es inexorable.
El BCRA se ve inundado de dólares gracias a un crecimiento inédito de las exportaciones y un lanzamiento significativo de obligaciones negociables en dólares de empresas y estados provinciales para llevar a cabo ambiciosos proyectos de inversión. El superávit energético y agropecuario sobrepasan cualquier estimación optimista producto de políticas que vienen apostando a poner los estímulos correctos desde el primer día. En este sentido, el Presidente acaba de anunciar una reducción de las retenciones al trigo y la cebada desde junio y a la soja desde enero de 2027, prometiendo su completa eliminación en caso de resultar reelecto.
Este año se espera no solamente una balanza comercial positiva mayor a 20B sino además una cuenta corriente probablemente neutra, algo que no registra antecedentes similares en la historia argentina y podría convertirse en una clara señal de fin de época para la famosa restricción externa que ponía un freno sistemático al crecimiento en los tiempos que Argentina le ponía cepo a las exportaciones.
Esta semana además el INDEC dio a conocer el estimador mensual de actividad económica de marzo (EMAE) con un crecimiento del 5,5% interanual y 3,5% mensual que muestra además que 14 de los 15 sectores analizados muestran algún grado de reactivación; ya no sólo se trata de los sectores primarios exportadores sino también de aquellos vinculados al mercado interno y más intensivos en mano de obra.
La inflación mostró en abril un claro rumbo descendente desde el 3,4% en marzo al 2,6% en abril; y en lo que va de mayo hay otra vez indicios ciertos de una nueva desaceleración en la evolución de los precios que podría hacer descender el IPC de mayo a niveles más cercanos al 2%.
La política restrictiva en materia monetaria seguirá sin cambios hasta que la inflación alcance un piso mucho menor al actual donde el punto anker por demanda genuina de dinero mueva a los bancos a bajar la tasa de interés a los préstamos individuales y pymes, lo que le daría una segunda vuelta de rosca al consumo, acompañado esta vez por una recuperación del poder adquisitivo vía aumentos salariales retrospectivos comparados con una inflación en claro sendero a la baja.
La sustentabilidad del cambio requiere de más reformas
Todo lo que acabamos de relatar narra una película que ya empezó pero que necesitamos acelerar aún más para llegar al 2027 con los tres indicadores de éxito que aseguren la reelección de Javier Milei:
Inflación de 1,5% mensual
Tipo de cambio dentro de las bandas
Desempleo menor al 10%
Dicha aceleración se garantiza con la continuidad del exitoso proceso de reformas estructurales y desregulación que ha llevado a cabo este gobierno desde el primer día. Repasemos la agenda que ya estamos transitando en esta materia:
LEY LABORAL: quita de rigideces que facilita incorporación de empleados al mercado formal.







