Bajo el lema “Queremos un hospital, no un dispensario”, vecinos de La Falda protestaron frente al Hospital Municipal. El reclamo principal fue la reapertura urgente del quirófano, que lleva cerrado hace dos meses por falta de recursos. Exigen que se restituyan los servicios de obstetricia y cirugía, fundamentales para garantizar partos en la ciudad.
La manifestación incluyó un abrazo simbólico al hospital, con fuerte reclamo al intendente Javier Dieminger. Los manifestantes pidieron la pronta aprobación del proyecto de integración sanitaria regional centro-norte de Punilla. El objetivo es elevar el hospital a categoría intermunicipal y obligar a los intendentes a garantizar su funcionamiento.
Además, solicitaron la realización de una audiencia pública, demorada por el Ejecutivo pese al creciente malestar social. Las organizaciones denunciaron renuncias de profesionales y reducción de horas de guardia como consecuencia directa del ajuste. También expresaron su rechazo a la intención del municipio de tercerizar servicios en lugar de fortalecer el sistema público.

Gestión cuestionada por priorizar otras áreas antes que la salud pública
El reconocido pediatra local Benjamín Malamud advirtió sobre el rol que puede asumir Dieminger si sigue con esta política. Pidió que el intendente se una a otros jefes comunales para defender el hospital, especialmente por los vecinos sin obra social. Criticó además que, mientras se proyectan obras en otras ciudades, se siga postergando a la zona norte del departamento.
“No se puede seguir explotando al personal de la salud”, alertó Malamud ante las condiciones laborales deterioradas. La falta de inversión está afectando a toda la región, y la responsabilidad local no puede seguir eludiéndose con excusas. La gestión de Dieminger ha mostrado una alarmante pasividad ante la emergencia sanitaria en curso.









