El influencer liberal Germán Benítez recorrió el microcentro de la ciudad y se reunió con comerciantes agobiados. La zona atraviesa una crisis terminal provocada por la falta de gestión y la presión impositiva local. Los vecinos denunciaron que el sector se convirtió en una "zona liberada" carente de servicios básicos elementales.
La presión tributaria asfixia a los emprendedores que intentan sobrevivir en un entorno hostil y decadente. Un pequeño comercio paga cerca de $ 130.000 mensuales entre Monotributo unificado e Ingresos Brutos. La carga provincial y municipal ($ 68.630) supera ampliamente al componente nacional del impuesto.
Los contribuyentes denuncian el cobro de $ 22.000 por servicio de agua en locales que no tienen baño. Pagan tasas municipales por una contraprestación que el Estado local no brinda en absoluto. La recaudación voraz del fisco contrasta con la nula inversión en infraestructura urbana visible.
Planificación urbana contra el comercio
Los comerciantes apuntan contra las obras de "peatonalización" y macetas que aislaron al corazón comercial. El cierre de carriles en la calle 27 de Abril expulsó a los colectivos y redujo el flujo de clientes. La planificación estatal obstaculizó el acceso de los consumidores y las ventas se desplomaron.
Llegar al centro se volvió una odisea por las restricciones vehiculares y la falta de espacios para estacionar. Las playas privadas deben cobrar tarifas altas para cubrir el costo del Impuesto Inmobiliario Urbano. En la calle, la presencia de "naranjitas" y la inseguridad alejan a quienes vienen de otros barrios.










