Con métodos extorsivos el gremio SUOEM bloqueó este lunes el acceso principal al predio de disposición final de residuos Piedras Blancas. La protesta duró dos horas y fue presentada como una “asamblea sorpresa”. Sin embargo, en la práctica esto implicó una paralización total del servicio de recolección y disposición de residuos en Córdoba y varias localidades vecinas.
La empresa Cormecor, junto a la Municipalidad y el Ente Metropolitano, presentó una denuncia penal contra el sindicato. La presentación fue realizada en la Unidad Judicial N° 23, a raíz de una medida sindical que dejó expuesta una vez más la lógica mafiosa del gremio municipal.
Bajo el pretexto de “visibilizar reclamos”, un numeroso grupo de afiliados, encabezados por el secretario gremial Marcos Moyano, interrumpió deliberadamente una prestación esencial. La acción generó una fila de camiones recolectores sobre la ruta 36, congestionando el tránsito y exponiendo a trabajadores y conductores a riesgos graves.
Desde Cormecor calificaron la maniobra como una “perturbación ilegítima de la posesión del inmueble”, ejecutada sin aviso ni amparo legal alguno. “Constituye una acción directa abusiva, arbitraria, antisocial y con efectos jurídicos lesivos”, señalaron en la denuncia presentada por su presidenta, Constanza Mias. Además, subrayaron que el accionar del gremio se aparta claramente del marco constitucional del derecho a huelga.

Un acto mafioso con consecuencias reales
El bloqueo no sólo obstruyó el ingreso al predio, sino que interrumpió funciones críticas como el pesaje, traslado y disposición final de residuos sólidos urbanos. Esta interrupción generó condiciones de altísimo riesgo sanitario y ambiental. Camiones detenidos bajo el sol, residuos en proceso de descomposición y emisiones contaminantes innecesarias marcaron la jornada.
La denuncia detalla cómo se multiplicaron las consecuencias negativas del accionar sindical. “Hubo congestión vehicular, maniobras forzadas de maquinaria pesada sobre banquinas y márgenes de la ruta nacional”, advirtieron desde la empresa. Estas condiciones, afirman, “pusieron en peligro la seguridad vial y la integridad física de trabajadores y terceros”.
Cormecor también hizo foco en el daño ambiental directo. La prolongada detención de camiones generó “una innecesaria emisión de gases contaminantes”, además del riesgo de descomposición prematura de los residuos transportados. La situación, según el texto de la denuncia, configuró un “perjuicio ambiental concreto y un atentado al derecho colectivo a un ambiente sano”.










