Demoras con una excusa que simula ser una explicación
Fuentes municipales señalaron que la demora responde a una revisión técnica del sistema de registro digital antes de la publicación. Según trascendió, el Ejecutivo habría invitado a las empresas a revisar los requisitos administrativos, lo que dilató los plazos. Sin embargo, no se informó una fecha concreta para la entrada en vigencia de la norma.
La indefinición genera malestar entre los conductores que operan con apps, quienes reclaman seguridad jurídica y condiciones estables para trabajar. En la práctica, el servicio continúa funcionando sin respaldo legal, lo que facilita controles arbitrarios y sanciones dispares. Mientras tanto, los usuarios carecen de garantías mínimas frente a eventuales conflictos.
El municipio se encuentra entre presiones opuestas: de un lado, las plataformas que piden reglas claras; del otro, el gremio de taxis que busca mantener sus privilegios históricos. La pasividad del Ejecutivo agrava la tensión y deja a la ciudad atrapada entre la burocracia y la presión sindical extorsiva.













