El intendente de Córdoba dispuso un estricto control de los gastos en todas las áreas de gestión con el fin de ordenar las finanzas locales. La instrucción es reducir partidas que admitan ajustes sin afectar servicios sociales esenciales, en busca de un ahorro concreto. El plan apunta además a revisar la enorme estructura de personal que durante años se mantuvo inflada y en constante crecimiento.
Dentro de esa estrategia se estudia implementar un régimen de retiros voluntarios y pasividades anticipadas, una medida ya aplicada en el pasado. Con ello, el sobredimensionado municipio busca reducir al menos mil cargos de la planta actual, que hoy supera los diez mil agentes. La posibilidad de aplicar esta vía es vista como la alternativa más viable frente al escenario financiero local adverso.
La iniciativa marca un cambio de enfoque frente al reclamo constante de asistencia nacional como recurso para cubrir, entre otras cosas, déficits municipales. El objetivo ahora es afrontar las deudas con recursos propios y al mismo tiempo ordenar el gasto interno. Esa línea de acción muestra que se comienza a asumir la necesidad de un ajuste en lugar de cargar responsabilidades en otros niveles de gobierno.












