La detención de un supuesto trader cordobés generó disgusto entre fieles que entregaron ahorros por promesas de ganancias en presuntas operaciones financieras. Los investigadores sostienen que el acusado aprovechó la confianza construida en un templo evangélico para captar fondos que luego no fueron reintegrados según lo prometido. Las autoridades profundizaron la investigación ante la sospecha de que podrían aparecer más denunciantes afectados por el avance del caso.
El imputado fue identificado como Agustín Ezequiel Schiro Avaro, de veinte años, señalado por estafas reiteradas bajo directivas de la fiscal Lourdes Quagliatti. Las actuaciones señalan que se presentaba como operador bursátil y ofrecía inversiones que prometían ganancias que finalmente nunca se concretaron. La fiscalía ordenó su arresto en San Francisco, desde donde fue trasladado a la cárcel de Bouwer mientras avanza el proceso judicial en su contra.











