En un intento por pintar un panorama optimista, el gobierno celebra la creación de 26 mil empleos en 2025 como un logro significativo. Sin embargo, esta narrativa ignora una realidad más profunda y preocupante: la generación de nuevos puestos de trabajo se está desacelerando de manera alarmante. De los 40 mil empleos netos creados en 2022, pasamos a 37 mil en 2023, 35 mil en 2024 y apenas 26 mil en 2025, lo que representa una caída acumulada del 35%. Aunque el stock total de empleo aumenta de forma lenta, el dinamismo económico se está desplomando, y esto tiene consecuencias que van mucho más allá de las estadísticas superficiales.
Para entender este fenómeno, es esencial no limitarse a lo que se ve a simple vista, como esos 26 mil puestos anunciados con bombos y platillos. En economía, las políticas que generan resultados visibles a corto plazo a menudo ocultan efectos secundarios que afectan a toda la sociedad en el largo plazo. Imagínese que el gobierno invierte recursos en subsidios, regulaciones o programas específicos para "crear" empleo. Estos esfuerzos pueden generar puestos inmediatos en sectores favorecidos, pero ¿a qué costo? Cada recurso destinado a estos programas se extrae de algún otro lugar: impuestos más altos, deuda pública creciente o inflación que erosiona el poder adquisitivo de los ciudadanos. Lo que se crea en un área se destruye en otra, de manera invisible pero real.
Tomemos un ejemplo cotidiano para ilustrar esto. Supongamos que se destina dinero público a un proyecto de infraestructura que genera miles de empleos temporales. A primera vista, parece un éxito: trabajadores contratados, salarios pagados y actividad económica en marcha. Pero lo que no se ve es el dinero que se quitó a los contribuyentes o a las empresas privadas, que podrían haberlo usado para invertir en innovaciones, expandir sus operaciones o contratar a más personas en sectores más productivos. Ese dinero "desaparecido" podría haber impulsado la creación de empleos sostenibles, basados en la demanda real del mercado y no en decisiones burocráticas. En lugar de un crecimiento orgánico y dinámico, terminamos con un estancamiento donde el empleo neto nuevo disminuye año tras año.








