Lamentable: el Estado uruguayo decide “emprender” con dinero ajeno
El anuncio no sorprendió por su audacia, sino por su perfecta coherencia con la lógica intervencionista que tantos males ha causado en Uruguay y en el mundo. El Correo Uruguayo, organismo estatal que cerró 2025 con un déficit de 36,4 millones de dólares (equivalente a 1.480,6 millones de pesos uruguayos), completando así seis años consecutivos de pérdidas, decidió lanzar Ahíva Tienda, su propia plataforma de e-commerce. Una marketplace que promete 0 % de comisión, envíos “gratuitos” y el impulso a productos “con identidad local”.
Los números duros son implacables. Entre 2020 y 2025 las pérdidas anuales fueron: 1.412,9 millones de pesos (2020), 1.395,9 (2021), 1.221,5 (2022), 1.423,6 (2023), 1.546,7 (2024) y 1.480,6 millones en 2025. En dólares, más de 210 millones de dólares acumulados en seis ejercicios. Cada año el Ministerio de Economía y Finanzas aportó subsidios prácticamente idénticos al rojo operativo. En 2025 el organismo tenía 1.468 funcionarios. Todo esto en un país cuyo Producto Interno Bruto ronda los 85.000-96.000 millones de dólares según estimaciones del FMI y fuentes locales para 2025-2026.
Mientras tanto, el comercio electrónico privado en Uruguay crece a tasas que cualquier burócrata envidiaría: ventas online superaron los 4.000 millones de dólares en 2024 y se proyectan cerca de 7.000 millones para 2027, con un crecimiento del 34 % en transacciones que alcanzó 80 millones en 2025. El principal actor es Mercado Libre, empresa de origen uruguayo (con sede en Montevideo) que opera sin subsidios estatales, genera valor real y ha construido un ecosistema completo de marketplace, pagos y logística. El propio Correo ya mantiene una alianza con Mercado Envíos para la logística de esa plataforma privada. Ahora, con una mano extiende esa alianza y con la otra lanza su propio marketplace competidor.
Sin propiedad privada de los medios de producción y sin precios de mercado libremente formados, es imposible asignar racionalmente los recursos escasos. El Correo Uruguayo no opera con precios reales: sus tarifas postales tienen componentes monopólicos o regulados, sus pérdidas las cubre el contribuyente y su “inversión” en Ahíva Tienda no responde a una señal de beneficio esperado calculada en términos de costo de oportunidad. ¿Cuánto cuesta realmente mantener esa plataforma? ¿Qué recursos (camiones, personal, sistemas informáticos, inmuebles) se desvían de la función postal básica que ya no da ganancias? El burócrata no lo sabe porque no tiene la prueba del mercado: el consumidor soberano votando con su dinero día a día.








