Uruguay enfrenta un estancamiento económico crónico, heredado del batllismo y agravado por décadas de intervencionismo estatal, regulaciones asfixiantes y rigideces laborales. Mientras Paraguay avanza con un régimen de maquila que atrae inversiones masivas mediante un impuesto único del 1% sobre el valor agregado y exenciones totales de aranceles e IVA en importaciones de materias primas y bienes de capital, nuestro país se arrastra con crecimientos mediocres y desempleo persistente.
Es imperativo copiar este modelo exitoso de inmediato. Los responsables de esta parálisis —sindicatos, izquierda, Frente Amplio y Coalición Multicolor— han bloqueado reformas profundas, perpetuando un sistema obsoleto que castiga la producción y premia la ineficiencia.
Los datos son contundentes. En 2025, las exportaciones maquiladoras paraguayas alcanzaron un récord de más de 1.309 millones de dólares, con un incremento significativo respecto al año anterior y representando alrededor del 69-70% de las exportaciones de manufacturas industriales del país. Solo en diciembre de 2025, se exportaron 98 millones de dólares, un 7% más que el mes previo.
Este sector genera más de 35.357 empleos directos al cierre de 2025, con un aumento de más de 5.400 puestos respecto al año anterior, y se diversifica hacia servicios intangibles que sumaron 47 millones de dólares en exportaciones. En enero de 2026, las exportaciones maquiladoras ya alcanzaron 115 millones de dólares, un 15% más que en el mismo mes del año previo, consolidando un superávit comercial fuerte y atrayendo inversiones continuas.

Paraguay proyecta un crecimiento del PIB del 6% en 2025 y del 4,2% en 2026, liderando consistentemente el ranking regional según fuentes como CEPAL y el Banco Central paraguayo. Su economía muestra dinamismo en manufacturas, servicios y construcción, con inflación convergiendo hacia el 3,5%. En contraste, Uruguay crece apenas alrededor del 2,1-2,2% proyectado para 2026 por organismos como la ONU y analistas privados, con estimaciones que bajan incluso a 1,8-1,9% en algunos casos. El desempleo subió al 7,4% en enero de 2026, con 133.000 personas desocupadas, y la inflación se mantiene en niveles superiores al 5% en promedios recientes (alrededor de 5,4% en 2025 y 5,2% en 2026 según previsiones), reflejando inestabilidad y falta de competitividad.








