El gobierno de Yamandú Orsi implementó un cambio en la modalidad de ajuste de los precios de los combustibles que generó un sobrecosto directo de 89 millones de dólares para los uruguayos entre marzo y diciembre de 2025, según el informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP) publicado por Ámbito.
Este sobrecosto no es un resultado accidental, sino la consecuencia previsible de la intervención estatal en los precios. Los precios libres no son meros números arbitrarios: son señales que surgen del intercambio voluntario entre miles de personas y reflejan la escasez real de los recursos en cada momento. Cuando el gobierno decide fijarlos o modificar su forma de actualización, interrumpe esa coordinación espontánea y genera ineficiencias inevitables.
En el caso concreto, el Ejecutivo abandonó el esquema de ajuste mensual alineado con el Precio de Paridad de Importación (PPI) que regía bajo la Ley de Urgente Consideración (LUC) entre 2021 y 2025. Ese mecanismo permitió ahorros acumulados de 450 millones de dólares para los consumidores al mantener los precios más cercanos a los valores internacionales de referencia.
El nuevo gobierno optó por un ajuste bimestral basado en el promedio de dos meses, sumado a un “factor de estabilización” de 1,5 pesos por litro y una banda de variación máxima del 7 %. Esta fórmula creó una brecha creciente entre el PPI calculado por la Ursea y el Precio Ex Planta (PEP) fijado por el Poder Ejecutivo.











