El senador del Frente Amplio (MPP), Daniel Caggiani, presentó un proyecto de ley que establece la dedicación exclusiva de diputados y senadores a la labor parlamentaria. El texto prohíbe que los legisladores ejerzan actividades privadas o perciban otros ingresos mientras ocupen su banca.
Según el proyecto, los legisladores no podrán recibir remuneración por tareas profesionales, laborales ni por participación en sociedades comerciales. Se admite únicamente la docencia universitaria, siempre que sea de forma no remunerada.
Este tipo de iniciativas genera debate sobre el modelo de representación política. Quienes lo apoyan argumentan que fortalece la independencia y evita conflictos de interés. Quienes lo cuestionan señalan que podría alejar a los legisladores de la realidad cotidiana del trabajo privado y de las actividades productivas de la sociedad, al establecer una separación más rígida entre la actividad parlamentaria y el resto de las ocupaciones.
La discusión sobre si este régimen contribuye a una mayor profesionalización de la política o, por el contrario, a un mayor distanciamiento entre representantes y representados, forma parte del legítimo debate público sobre el diseño institucional de la democracia uruguaya.