La edila del Partido Nacional por Maldonado, Ana Rita Colombo, vuelve a estar en el ojo de la tormenta.
Nuevo
Agregar La Derecha Diario en
Compartir:
A las denuncias por maltrato animal y las sanciones impagas del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) se suma ahora un nuevo frente de descrédito: su colapso financiero, registrado oficialmente por el Banco Central del Uruguay (BCU).
Las denuncias contra Colombo no son nuevas. Su historial de maltrato animal, destrucción de propiedad y abandono de animales en condiciones críticas ha sido difundido por distintos medios y organizaciones en los últimos años, generando indignación pública y pedidos de sanción.
De las sanciones del INBA a la “calesita” bancaria
Los informes del BCU muestran que Colombo figura con la peor calificación crediticia del sistema (riesgo 5) y más de $880 mil en deudas vigentes, morosas y castigadas, además de US$ 7 mil incobrables.
Lo más llamativo no es el monto, sino el modus operandi: un patrón de “calesita” financiera, recurriendo a bancos, tarjetas y cooperativas para seguir obteniendo crédito mientras acumulaba incumplimientos.
Junta Departamental Maldonado.
Hoy, ninguna institución confía en prestarle un peso, y su nombre figura como incobrable en todo el sistema financiero. Para un ciudadano común sería un problema; para una representante pública, es un verdadero escándalo.
El caso provocó profundo malestar dentro del Partido Nacional y tensiones en la Junta Departamental de Maldonado, donde organizaciones de protección animal presentaron pedidos formales de destitución.
Compañeros de bancada reconocen que la situación erosiona la imagen del PN en Maldonado y que “nadie sabe cómo manejar un caso tan tóxico” dentro del cuerpo legislativo.
Silencio y descrédito
Ni Colombo ni las autoridades partidarias han emitido declaraciones.
Mientras tanto, el tema se multiplica en redes y medios locales, donde crecen las voces que reclaman una respuesta política. El silencio del PN no hace más que profundizar el descrédito.
El “caso Colombo” deja al descubierto la falta de controles y exigencia ética para quienes ocupan cargos públicos.
Propaganda Partido Nacional.
Con sanciones administrativas pendientes, un historial financiero colapsado y una conducta que inquieta incluso a sus pares, la edila nacionalista se ha convertido en un símbolo de todo lo que la política uruguaya debería evitar tolerar.