El dato que circula con fuerza en redes y que tanto incomoda a los defensores del relato oficial no es un invento ni una exageración militante. Proviene del ICILS 2023 (International Computer and Information Literacy Study), el estudio internacional más riguroso y reconocido para medir las competencias reales de los estudiantes en el uso de computadoras y el manejo de información digital. Lo realiza la IEA (International Association for the Evaluation of Educational Achievement), la misma organización que hace los TIMSS y PIRLS, con estándares técnicos impecables y participación de decenas de países.
Uruguay participó en este ciclo 2023 evaluando a estudiantes de segundo año de educación media (liceo o UTU), exactamente el grupo al que se refiere la frase “1 de cada 10 niños”. Los resultados se publicaron a fines de 2024 y son demoledores para el país que se jactó durante años de ser “pionero mundial” en inclusión digital gracias al Plan Ceibal.
El ICILS no se trata de saber encender una computadora o abrir Word. La prueba evalúa dos grandes dimensiones. En primer lugar, la Computer and Information Literacy (CIL), que es la capacidad de usar las computadoras para investigar, crear y comunicar información de manera efectiva. Esto incluye buscar información relevante en internet, evaluar su confiabilidad, organizarla, evitar fuentes dudosas y producir productos digitales con criterio. En segundo lugar, mide el Computational Thinking (CT), es decir, el pensamiento computacional que involucra secuenciación, algoritmos y resolución estructurada de problemas.
Los niveles de desempeño en CIL van desde el Bajo 1, donde los estudiantes casi no logran nada, hasta el Nivel 4, que representa un dominio avanzado con juicio evaluativo preciso y control total al buscar y crear información.
Los números crudos de Uruguay en el ICILS 2023 son preocupantes. El 33% de los estudiantes uruguayos se ubica por debajo del Nivel 1, lo que significa que no logran realizar ni las tareas más simples de la prueba. Sumando el Nivel 1, aproximadamente el 64% de los estudiantes no supera el nivel mínimo, es decir, no demuestra un uso funcional básico bajo instrucción directa para tareas explícitas de recopilación y gestión de información. Solo alrededor del 10-11% alcanza los niveles más altos (Nivel 3 o 4), donde los estudiantes pueden buscar información de forma autónoma, evaluarla críticamente y crear productos con independencia y precisión. De ahí surge la famosa frase del “1 de cada 10” que sí sabe usar la computadora para obtener información relevante.
En pensamiento computacional, Uruguay registró el puntaje promedio más bajo de todos los países participantes, con 421 puntos, muy por debajo del promedio internacional. Para ponerlo en contexto, el promedio internacional muestra que el 24% está por debajo del Nivel 1, mientras que en Uruguay es el 33%. Solo el 1% de los estudiantes a nivel mundial llega al Nivel 4 de excelencia, y en Uruguay esa proporción es marginal.
Además, la brecha público-privado es brutal. En centros públicos solo el 28% supera el Nivel 1 en CIL, contra el 66% en privados. En pensamiento computacional, el 40% versus el 70%. Aunque parte de esa diferencia se explica por el contexto socioeconómico de los alumnos, sigue siendo una herida abierta en un plan que prometía equidad.








