Los residentes de Malvín Norte volvieron a alzar la voz esta semana frente al Ministerio del Interior. Hartos de convivir con tiroteos diarios, robos violentos y presencia constante de armas en las calles, se organizaron para reclamar un patrullaje nocturno reforzado y medidas efectivas que les devuelvan la tranquilidad. Lo que describen no es una percepción subjetiva: es una rutina marcada por el miedo, donde las actividades cotidianas se limitan a las horas de luz solar para evitar riesgos.
En la reunión del pasado 5 de marzo con el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana, Víctor Abal, los vecinos fueron contundentes: “Todos los días hay armas, todos los días tiroteos”. Relataron persecuciones en moto a plena luz del día, ataques a patrullas con piedras y vehículos robados que terminaron con funcionarios heridos, y un servicio de emergencias 911 que responde con demoras significativas por falta de móviles disponibles. Los hechos recientes lo confirman: el 1° de marzo, un ataque a una patrulla de la Guardia Republicana dejó dos efectivos lesionados; el 3 de marzo, 16 vainas calibre 9 mm impactaron contra una vivienda tras un tiroteo; y en varios puntos del barrio se registraron enfrentamientos que obligaron al uso de munición no letal.











