Un grupo de familias de la Escuela N°19 de tiempo completo vive un 2025 marcado por la incertidumbre educativa. La docente titular de segundo año A, Ana Claudia Pérez –edil suplente del Frente Amplio (Partido Comunista) en la Junta Departamental de Maldonado–, acumula decenas de inasistencias que, según los padres, han desestructurado por completo el curso.
“Los martes son un día sin clases fijo desde hace meses”, relata una madre que prefiere el anonimato por temor a represalias. La coincidencia con las sesiones ordinarias de la Junta alimenta las sospechas: aunque el horario político no se superpone al escolar (08:30 a 16:00), las familias creen que Pérez reorganiza su semana para priorizar la actividad partidaria.
Pérez está amparada por la Ley 14.106, que protege a funcionarios públicos con cargos electivos. Sin embargo, las comisiones donde participa activamente –Cultura y Derechos Humanos– se reúnen los miércoles, lo que no justificaría ausencias semanales.
Rotación constante de docentes
Durante el año han desfilado al menos doce maestras suplentes, además de la directora y la secretaria, que en ocasiones han debido hacerse cargo del grupo o derivarlo a otras aulas. “Lleva unas 50 faltas”, calcula otra progenitora.
El resultado: un curso sin rumbo. “Cada suplente arranca de cero. Una prohíbe tareas, otra cambia la forma de escribir y, cuando vuelve la titular, lo corrige todo. Los niños están confundidos y desmotivados”, describe un padre.
Hasta noviembre, los alumnos apenas dominan la tabla del 2, iniciaron la cursiva en agosto y la mayoría no lee lo que escribe. “Uno refuerza en casa, pero no es lo mismo”, lamenta una tutora. Una niña de siete años resumió la frustración: “Mami, quiero ser maestra porque trabajan poco y ganan mucho”.








