Durante siete días consecutivos, el Puerto de Montevideo —arteria principal del comercio exterior uruguayo— quedó completamente paralizado por una decisión del Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA).
El motivo no fue un reclamo salarial ni condiciones inhumanas de trabajo, sino el rechazo frontal a la implementación del sistema Navis N4, un software de gestión portuaria que ya opera en más de trescientas terminales en todo el mundo y que, lejos de eliminar empleos, permite optimizar operaciones y elevar la competitividad del país.
La respuesta del sindicato fue inmediata y devastadora: paro total, incumplimiento de las cláusulas de paz laboral y una escalada que ignoró incluso la mediación del Ministerio de Trabajo. El resultado fue un colapso operativo sin precedentes en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), que maneja más del 90 % del flujo de contenedores del país.
Nueve buques de gran calado —el Maersk San Marco, el Brooklyn Bridge, el Sunny Phoenix, el MSC Adele, el Maersk Laguna, el ZIM Baltimore, el MSC Aino, el CAP San Tainaro y el Seaspan Empire— fueron desviados a otros puertos de la región. Cada uno representaba no solo miles de contenedores, sino cadenas completas de producción, exportación y empleo.

En total, se perdieron once mil movimientos de contenedores, lo que equivale a paralizar el 70 % de la operativa comercial del principal puerto del Uruguay.
Las pérdidas económicas superan los setenta millones de dólares. Según la Unión de Exportadores del Uruguay, el comercio exterior sufrió un impacto directo de sesenta millones: soja, carne, lácteos y manufacturas que no pudieron embarcarse, insumos que no llegaron a las fábricas y contratos internacionales rotos por incumplimiento.
A esto se suman diez millones y medio de dólares evaporados en servicios logísticos, un millón en ingresos perdidos para la Administración Nacional de Puertos por canon y tarifas, ocho mil doscientos cincuenta jornales que los propios trabajadores dejaron de percibir y seis mil cien fletes de camiones que nunca se concretaron, dejando a transportistas al borde de la quiebra.










