En Uruguay, desde el año 2008, setiembre es el Mes de la Diversidad Sexual, gracias a una resolución firmada por el exintendente de Montevideo Ricardo Ehrlich.
Ya en 2017, para los progresistas fue todo un acto revolucionario haber logrado teñir el Palacio Legislativo con los colores de la bandera LGBT; sin embargo, este año la iluminación es diferente.
Abrazo de luz
Hace unas semanas, en el marco de los cien años de la inauguración del edificio, Carolina Cosse presentó la moderna red lumínica de última generación “360”.
Según declaraciones de la vicepresidente, la inversión habría sido «en honor al símbolo que significa el Palacio Legislativo, como edificio, por su contenido de Casa de la Democracia».
«Con esta luz, nuestro abrazo a los valores de la Democracia», proclamó Carolina Cosse.
Ahora sí: gracias a las nuevas luminarias, los derechos de la comunidad diversa quedarán mágicamente protegidos durante el mes de setiembre.
El nuevo sistema dinámico LED supera las 240 luminarias, distribuidas entre basamento, columnas, fachadas, explanadas y la torre del edificio.
Florencia Astori, hija del degenerado fiscal Danilo.
Sin embargo, las flamantes adquisiciones que convierten la casa de la democracia en un verdadero circo propagandístico de última generación son los sofisticados proyectores LED de 50 watts, equipados con tecnología RGBNW.
No solo permiten reproducir diferentes colores, sino que además se integran a un sistema de control digital mediante interfaz DMX/RDM.
74 nuevas luminarias bañan con precisión cada columna de mármol del Palacio Legislativo, ridiculizando el bello edificio con mayor precisión para homenajear al lobby LGBT.
Según la resolución N.º 40/2025, estos 74 nuevos proyectores LED RGBNW de estándar profesional costaron U$S 16.620,55.
La compra se hizo a la empresa Formas Soluciones Inteligentes S.R.L., a la cual también se le pagaron $243.117 (compra directa N.º 1711/2025) para el “acondicionamiento de la instalación eléctrica” y la realización del “tendido eléctrico perimetral”.
“Un poderoso gesto que transforma lo que antes era marginal en algo socialmente validado. ¿Cómo podría protegerse/defenderse lo que no se nombra?”, publicó en su cuenta de X Florencia Astori en alusión al nuevo cambalache. Corregimos su error de tipeo: ‘un poderoso gasto’.
Casi un $1.000.000 solo en 74 luminarias y su colocación. Y, como siempre, paga Juan Pueblo.