Mientras las madres son las principales autoras de homicidios durante la primera infancia.
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Recientemente, dos hechos igual de trágicos no estremecieron de la misma manera a todo el país: una mujer policía saltó desde su balcón con dos de sus hijas, provocando la muerte de las tres; pocos días después, un padre fue hallado muerto junto a sus dos hijos en un arroyo del interior del país.
Lo que generó mayor conmoción y debate en la opinión pública fue el homicidio perpetrado por el hombre, no por la mujer. El concepto de “violencia vicaria” comenzó a volar por los aires y no faltaron los políticos frenteamplistas, como Charles Carrera o Inés Cortés, aprovechando la tragedia para comenzar a justificar la restricción de derechos parentales de los hombres, exigiendo la derogación de la Ley de Tenencia Compartida.
Antes de 2023, la tenencia de los hijos en Uruguay estaba regulada principalmente por el Código de la Niñez y Adolescencia (CNA) y por la Convención sobre los Derechos del Niño, que establecían la corresponsabilidad parental.
Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los casos de separación o divorcio dejaban la tenencia principalmente a la madre, mientras que el padre tenía derecho a un régimen de visitas.
Con la aprobación de la Ley de Tenencia Compartida (Ley N.º 20.141) en 2023, el escenario cambió de manera significativa, garantizando que los hijos mantengan vínculos con ambos progenitores tras la separación, mientras que antes la tendencia predominante favorecía la custodia exclusiva de la madre con visitas del padre.
Hoy, la bondad y la maldad parecen depender de la genitalidad de los sujetos: los hombres son la escoria de la sociedad y las mujeres, las pobres víctimas.
En materia de crianza se presume que la mujer es la menos peligrosa, mientras el hombre es automáticamente considerado una amenaza, aun cuando las estadísticas demuestran que, en casos de homicidios infantiles, las principales responsables son las madres.
Madres asesinas
Se pretende restringir los derechos de los padres —simplemente por ser hombres y, por consiguiente, intrínsecamente peligrosos— mientras partes policiales del Ministerio del Interior muestran que las madres son las principales autoras de los homicidios infantiles.
Según el informe Los homicidios de niños, niñas y adolescentes en Uruguay. 2012-2018 (UNICEF Uruguay), en ese período se concretaron 152 homicidios de víctimas menores de 18 años, de los cuales 85 casos fueron esclarecidos.
Charles Carrera.
De los 36 homicidios registrados en niños de 0 a 5 años durante ese período, las madres fueron autoras en 10 instancias, mientras parejas o exparejas de la madre lo fueron en 8, autores desconocidos en 6 y los padres tan solo en 3 instancias.
Homicidios deleznables ocurridos mayoritariamente en el hogar, con métodos que no siempre involucraron armas de fuego, sino también armas blancas, asfixia e incluso golpes.
Los hombres son acusados de ser lo peor de la sociedad y una amenaza para los niños; por ello pretenden privilegiar a las mujeres en materia de crianza cuando son las principales autoras de homicidios durante la primera infancia.
Los colectivos feministas, que son los responsables de la condena y estigmatización social que reciben los hombres, exigen la derogación de la ley de tenencia compartida, ponderando nuevamente a las mujeres sobre los hombres y restringiendo así los derechos paternos.
Marcha feminista anti hombre.
La utilización de tragedias particulares para justificar la limitación de derechos de los hombres e imponer la supremacía feminista nos recuerda nuevamente que el feminismo no busca la verdadera protección de los niños o las mujeres, sino la consolidación de más privilegios simbólicos y legales para las mujeres, reforzando así un sesgo que la sociedad mantiene de manera casi automática.