La nación oriental tiene más del doble de homicidios cada 100 mil habitantes que Argentina.
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En un país tradicionalmente conocido por su estabilidad social y bajo índice de criminalidad en el contexto latinoamericano, Uruguay enfrenta hoy una realidad alarmante: un récord histórico de homicidios que amenaza con erosionar su imagen de "Suiza de América".
Según datos del Ministerio del Interior, el año 2022 marcó el pico con 383 asesinatos, seguido de cerca por 2023 con 382 casos. Aunque 2024 mostró una ligera estabilización con 379 homicidios —un descenso del 0,5% respecto al año anterior—, la tasa general de violencia letal se mantiene en niveles epidémicos: 10,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, según el informe oficial de octubre de 2025.
Esta cifra, superior a los estándares históricos del país, refleja no solo un aumento sostenido desde 2012, sino también la infiltración del narcotráfico y las pandillas en la sociedad uruguaya.
Evolución Histórica: De la Estabilidad a la Alza Incontrolable
Uruguay mantuvo tasas de homicidios bajas y estables durante décadas, con cifras por debajo de los 8 por 100.000 habitantes hasta inicios de la década de 2010. Sin embargo, a partir de 2012, se registró un incremento sistemático. El año 2018 fue un punto de inflexión, con un salto del 25% en los asesinatos, alcanzando los 420 casos.
La pandemia de COVID-19 provocó una breve desaceleración en 2021 (306 homicidios), atribuida a la menor movilidad social, pero el repunte fue inmediato: 383 en 2022 y 382 en 2023.
Uruguayos marchando por la situación.
Para 2024, el Ministerio del Interior reportó 379 homicidios, con una concentración del 61% en Montevideo (231 casos, un 11,1% más que en 2023). En el interior del país, hubo una reducción del 14,5%, pero departamentos como Durazno ya superaron su récord con tasas de 16 homicidios por 100.000 habitantes —duplicando la media nacional—.
En los primeros nueve meses de 2025, se contabilizaron 277 homicidios, un 0,7% menos que en el mismo período de 2024 (279), mostrando una leve estabilización bajo el nuevo gobierno de Yamandú Orsi, que asumió en marzo.
Entre 2011 y 2024, los homicidios aumentaron un 87%, superando ampliamente a países vecinos como Argentina (4,4 por 100.000) o Chile (4,5). El 42% de estos crímenes ocurre entre las 22:00 y las 05:59, y el 60,4% en espacios públicos.
El detonante principal del récord homicida es el narcotráfico, que ha transformado a Uruguay de mero punto de tránsito a mercado activo de drogas. Según el Estudio Global sobre Homicidios de la ONU, Uruguay ocupa el segundo lugar en Latinoamérica en homicidios ligados al crimen organizado y pandillas, solo por detrás de Jamaica.
Policía uruguaya.
La legalización del cannabis en 2013, aunque redujo el mercado ilegal de marihuana, impulsó un "efecto rebote": bandas locales y extranjeras se volcaron a cocaína y pasta base, generando disputas territoriales y ajustes de cuentas.
Armas de fuego: los delitos con armas crecieron 300% entre 2013 y 2024, con Uruguay registrando 617.000 armas en circulación (una por cada seis habitantes).
Consumo de drogas: la cocaína y pasta base son el principal motor, especialmente en contextos de exclusión social, cárceles y personas en situación de calle.
Pobreza: la pobreza en barrios periféricos, combinada con impunidad judicial y falta de presencia policial, fomenta la "cultura narco".
El ministro del Interior, Carlos Negro, calificó esta situación como "epidémica" en octubre de 2025, alertando sobre la naturalización de la violencia en un país con una de las mayores fuerzas policiales de la región (21.146 efectivos).
Impacto Social: Jóvenes, Mujeres y el Tejido Comunitario
La violencia golpea desproporcionadamente a los jóvenes: el 7% de los autores en 2024 eran adolescentes. Hubo 16 homicidios de menores en los primeros nueve meses de 2025, igual que en 2024. Las mujeres representan el 15% de las víctimas por violencia de género, pero el femicidio sigue siendo una herida abierta.
Bukele.
En cárceles, 14 homicidios en 2024 (4%) evidencian el control de bandas tras las rejas. El récord de violencia genera éxodo, miedo y desconfianza social, con familias enteras que desaparecen por extorsiones narco, y el gasto en seguridad subiendo 21% entre 2013 y 2024.
Respuestas Gubernamentales: ¿Mano Dura o Estrategias Integrales?
El gobierno de Luis Lacalle Pou (2020-2025) impulsó la Ley de Urgente Consideración (LUC), aumentando penas y presencia policial, pero no logró revertir la tendencia. "No hemos podido con los homicidios", admitió el expresidente.
Durante una entrevista con CNN Chile, Lacalle Pou fue consultado sobre la “doctrina Bukele”, el modelo de seguridad implementado en El Salvador. Reconoció comprender la necesidad de tales medidas, pero fue tajante: "No, no es un modelo para Uruguay".
Subrayó que el país oriental requiere enfoques adaptados a su realidad institucional y jurídica, priorizando reformas legislativas y preventivas sobre intervenciones autoritarias.
Sin embargo, la violencia sigue en aumento y el Estado parece perder el control del territorio. Uruguay, que alguna vez fue ejemplo de paz y estabilidad, enfrenta ahora un dilema moral y político: recuperar el orden sin renunciar a la libertad.