Nueva York volvió a ser escenario de una historia que parecía pendiente desde hacía seis años. Alexander Zverev (2°) regresó a la pista central del US Open, allí donde en 2020 estuvo a un paso de convertirse en campeón y terminó sufriendo una de las derrotas más dolorosas de su carrera. Esta vez, frente al local Ben Shelton (9°), no hubo lugar para otra caída: el alemán se impuso por 6-3, 7-6 (2), 5-7 y 6-2 y levantó por primera vez el trofeo en Flushing Meadows.
El partido comenzó con Zverev mucho más firme. El número dos del mundo tomó rápidamente la iniciativa, presionó el servicio de su rival y consiguió un quiebre que le permitió encaminar el primer set. Shelton, que disputaba la primera final de Grand Slam de su carrera, cometió dos dobles faltas en momentos de máxima exigencia y nunca logró encontrar la regularidad necesaria para incomodar al alemán, quien se quedó con el primer parcial quedó por 6-3.
La segunda manga fue mucho más pareja. Shelton cambió su estrategia, intentó salir del intercambio constante desde el fondo y buscó la red para evitar quedar atrapado en el ritmo de Zverev. El estadounidense mejoró su nivel, sostuvo su servicio y llevó la definición al tie-break. Allí apareció nuevamente la experiencia del alemán. Zverev ganó los cinco primeros puntos del desempate, tomó una ventaja imposible de remontar y terminó imponiéndose por 7-2, quedán con dos sets a favor y a un paso de quedarse con el trofeo.










