Por primera vez en lo que va del año, las probabilidades de que el mafioso Claudio "Chiqui" Tapiadeje la presidencia de la Asociación del Fútbol Argentino para el próximo 19 de julio, misma fecha en el que termina elMundial 2026, superan el 50%, según coinciden operadores políticos y financieros consultados por la consultora Berry.
Las probabilidades de que el Chiqui Tapia deje la presidencia de la AFA
Con un 57,49% que afirma su salida frente a un 42,50% que no lo ve posible, se marca un quiebre en un escenario que, hasta hace pocos meses, parecía completamente cerrado en favor de la continuidad del dirigente.
El eventual alejamiento de Tapia no estaría vinculado a una sola causa puntual, sino a la convergencia de múltiples frentes de conflicto que fueron erosionando su poder interno, su imagen pública y su margen de maniobra institucional.
Escándalos judiciales y sospechas financieras
Uno de los factores centrales es el creciente frente judicial que rodea al titular de la AFA y sus socios más cercanos, entre ellos el tesorero Pablo Toviggino. En diciembre de 2025, Tapia fue imputado penalmente por la presunta retención indebida de aportes previsionales y contribuciones a la seguridad social correspondientes a empleados de la entidad. Aunque desde la AFA negaron irregularidades, la causa continúa abierta.
A eso se suma una investigación por presunto lavado de dinero, que apunta al desvío de alrededor de 240 millones de dólares provenientes de contratos internacionales (amistosos y acuerdos de patrocinio) hacia cuentas en Estados Unidos mediante empresas intermediarias. El expediente, aún en etapa preliminar, generó alarma tanto en organismos de control como en sectores del propio fútbol.
Tapia y Toviggino están hasta las manos en la Justicia
Otro episodio que golpeó fuerte fue el denominado caso de la "mansión de Pilar". La denuncia que investiga el uso de una tarjeta corporativa de la AFA para afrontar gastos mensuales cercanos a los 50 millones de pesos, vinculados a una propiedad de lujo que estaría a nombre de presuntos testaferros del entorno del dirigente.
Un fútbol local cada vez más cuestionado
En paralelo, la gestión deportiva de Tapia atraviesa uno de sus momentos más criticados. Analistas, dirigentes y entrenadores coinciden en que el actual torneo de 30 equipos es el de menor calidad en décadas. La decisión de anular los descensos en múltiples ocasiones para sostener ese formato fue leída como una medida política, orientada a conservar apoyos, en detrimento de la competitividad.
El aspecto económico también expone una brecha difícil de justificar: los premios que otorga la AFA resultan paupérrimos en comparación con Brasil, principal competencia regional. Mientras que en el país vecino los montos se cuentan de a decenas de millones, los campeones del Apertura y Clausura apenas perciben 500 mil dólares, mientras que el de la Copa Argentina gana un total de 237.500 dólares.
Los campeones del fútbol argentino ganan miserias
Esta falta de incentivo económico luego se ve reflejado en la incapacidad de los equipos para reforzarse de buena manera, mejorar sus infraestructuras y competir en el más alto nivel.
A lo anterior, se suma la modificación constante de reglamentos, cambios sobre la marcha e invención de nuevos torneos, un combo que confunde al público, desgasta a los clubes y le resta previsibilidad y seriedad al campeonato.
Acusaciones de favoritismo y disciplinamiento
Otra de las críticas más persistentes apunta al favoritismo hacia clubes cercanos al poder de la AFA. Barracas Central, Central Córdoba y Deportivo Riestra suelen ser mencionados como ejemplos de un trato diferencial, tanto en fallos arbitrales como en decisiones administrativas.
El Chiqui Tapia favoreció a varios clubes amigos, entre ellos Barracas Central
Cabe aclarar que varios de estos equipos favorecidos son Sociedades Anónimas Deportivas encubiertas, algo que contradice la tajante mirada anti-SAD que mantienen los actuales dirigentes del fútbol argentino.
Por otra parte, también crecen las denuncias por represión a la disidencia interna. Dirigentes opositores aseguran haber recibido presiones directas o indirectas. Los casos más resonantes fueron los de Andrés Fassi, presidente de Talleres, y Juan Sebastián Verón, presidente de Estuadiantes de La Plata.
Fassi y Verón fueron los únicos que se mostraron abiertamente en contra de Tapia
El mandatario de la T se había enfrentado públicamente con la conducción de la AFA, pero terminó pidiendo disculpas para evitar sanciones mayores, en un momento delicado desde lo deportivo. Por su parte, el mandamás del Píncharrata fue sancionado injustamente luego de que su equipo le diera la espalda en el pasillo a los jugadores de Rosario Central, que había ganado una copa creada de la noche a la mañana sin una votación clara de los clubes.
Choque con el Gobierno y un poder en retroceso
El enfrentamiento abierto con el actual Poder Ejecutivo es otro elemento clave. Desde el Gobierno de Javier Mileise cuestiona la legalidad del manejo institucional de la AFA, mientras que la entidad responde denunciando intentos de intervención y persecución política. La disputa, lejos de cerrarse, se profundizó y dejó a Tapia cada vez más aislado en el plano político.
Con la Copa del Mundo como último gran hito de su gestión, el 19 de julio aparece ahora como una fecha bisagra. Por primera vez, incluso dentro del propio sistema que lo sostuvo durante años, se admite que el ciclo del nefasto Claudio "Chiqui" Tapia podría estar entrando en su tramo final.