Debido a que ninguno de los aspirantes obtuvo más del 50 % de los votos, los brasileños tuvieron que acudir nuevamente a las urnas el presente domingo para una segunda vuelta.
La contienda se desarrolla en un contexto de profundas divisiones políticas, marcado por la persecución judicial a Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión tras ser declarado culpable de ''conspirar para ejecutar un golpe de Estado'' después de su extraña derrota electoral de 2022.
Estados Unidos y Australia suspendieron el pasado 2 de octubre sus servicios consulares en Brasildebido a preocupaciones de seguridad, apenas dos días antes de las elecciones presidenciales que definirían el futuro político del país sudamericano. La medida se produjo en medio de un clima de tensión electoral y después de que las autoridades brasileñas iniciaran una operación preventiva para investigar posibles amenazas contra instalaciones diplomáticas estadounidenses.
La Embajada de Estados Unidos en Brasil emitió una alerta de seguridad en la que informó sobre la suspensión de sus servicios consulares y recomendó a los ciudadanos estadounidenses que necesitaran asistencia de emergencia comunicarse directamente con el funcionario de guardia correspondiente, en lugar de acudir personalmente a la embajada u otras dependencias diplomáticas.
Por su parte, la Embajada de Australia anunció una medida similar y pidió a sus ciudadanos que requirieran asistencia urgente contactar telefónicamente con el Centro de Emergencias Consulares de Canberra. Además, recomendó evitar las instalaciones diplomáticas estadounidenses en territorio brasileño, en consonancia con la advertencia emitida por Washington.
Ninguna de las representaciones diplomáticas ofreció detalles específicos sobre las amenazas que motivaron las suspensiones. Sin embargo, el Departamento de Estado estadounidense confirmó que mantiene coordinación con las autoridades brasileñas para abordar las preocupaciones de seguridad.
El gobierno de Trump suspendió los servicios consulares en Brasil en la previa a las elecciones generales
La Policía Federal de Brasil informó que el 2 de octubre realizó una operación preventiva en São Paulo y el Distrito Federal para investigar actividades que podrían representar una amenaza contra instalaciones diplomáticas estadounidenses.
Según las autoridades, la investigación comenzó a partir del intercambio de información con agencias de inteligencia extranjeras. Durante el procedimiento se incautaron equipos de comunicación, aunque hasta el momento no se identificaron sospechosos vinculados con organizaciones criminales.
Las investigaciones continúan abiertas mientras las fuerzas de seguridad intentan determinar el alcance de las posibles amenazas y establecer si existen riesgos adicionales para las representaciones diplomáticas.
El gobierno de Australia tomó medidas similares y recomendó evitar el tránsito cerca de los establecimientos diplomáticos estadounidenses
La suspensión de los servicios consulares coincidió con los preparativos para las elecciones presidenciales brasileñas, cuya primera vuelta estaba programada para el 4 de octubre.
Flavio Bolsonaro aparece como el candidato favorito a convertirse en el próximo presidente del país
Las relaciones entre Estados Unidos y Brasil también atraviesan un período de confrontación debido a las medidas adoptadas por la administración del presidente Donald Trump contra el gobierno comunista brasileño y determinadas autoridades judiciales.
En 2025, Trump impuso aranceles del 50 % a las importaciones brasileñas, argumentando que el proceso judicial contra Jair Bolsonaro constituye una persecución política.
Washington también sancionó al magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y revocó su visa, junto con las de otros funcionarios judiciales y familiares, por acusaciones relacionadas con la censura de expresiones protegidas en Estados Unidos y la persecución del expresidente brasileño.
El gobierno de Trump sancionó y le revocó la visa al juez comunista de la Corte Suprema de Brasil, Alexandre De Moraes
Las preocupaciones de seguridad se suman a las advertencias emitidas previamente por Washington sobre los riesgos de viajar a Brasil.
El 31 de agosto, el Departamento de Estado clasificó al país en el nivel 2 de alerta, que recomienda extremar las precauciones, mientras que determinadas regiones permanecen bajo el nivel 4, correspondiente a la recomendación de no viajar.
La advertencia señala que los homicidios, robos a mano armada y secuestros de vehículos son frecuentes en zonas urbanas. También alerta sobre delincuentes que utilizan aplicaciones de citas o establecimientos nocturnos para contactar con extranjeros, drogarlos y posteriormente robarles, especialmente en Río de Janeiro.