Las principales potencias occidentales ratificaron de forma unánime las sanciones contra Moscú y advirtieron que no permitirán que Putin aproveche la crisis en Medio Oriente.
Los ministros de Economía y Finanzas de los países del G7 acordaron de manera unánime mantener la presión económica y política sobre Rusia para impedir que el Kremlin obtenga nuevos recursos destinados a financiar la guerra en Ucrania. La decisión fue anunciada tras una reunión celebrada en París bajo la presidencia francesa del grupo, integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá.
“La voluntad de mantener la presión sobre Rusia es unánime”, afirmó el ministro francés de Economía, Roland Lescure, al finalizar el encuentro. El funcionario sostuvo que las principales potencias occidentales consideran fundamental evitar que Moscú aproveche el actual conflicto en Medio Oriente y la volatilidad energética para incrementar sus ingresos petroleros y sostener su esfuerzo bélico en Ucrania.
El lider ruso Vladimir Putin
El respaldo del G7 representa una nueva señal de cohesión occidental frente al Kremlin en un momento de fuerte tensión internacional. Durante la reunión también participaron gobernadores de bancos centrales y representantes del gobierno ucraniano, incluidos el ministro de Finanzas, Sergii Marchenko, y autoridades del Banco Central de Ucrania.
Las declaraciones llegan además luego de que Estados Unidos anunciara temporalmente un alivio parcial sobre ciertas sanciones vinculadas al petróleo ruso almacenado en alta mar, una medida destinada a moderar el impacto global de la suba del precio del crudo provocada por la crisis en Medio Oriente. A pesar de esa flexibilización puntual, el G7 insistió en que la estrategia general de sanciones continuará vigente.
“El apoyo a Ucrania es un compromiso fundamental de nuestros presidentes”, remarcó Lescure. El ministro francés aseguró además que “no es una opción” permitir que Rusia saque provecho económico de la situación internacional actual.
El ministro de finanzas Roland Lescure
En paralelo, el G7 ratificó nuevos compromisos de asistencia económica para Ucrania y confirmó financiamiento destinado a reparar daños en la central nuclear de Chernóbil causados por la guerra. Bruselas también impulsa un paquete adicional de ayuda financiera por 90.000 millones de euros para sostener al gobierno ucraniano.
La reunión reflejó además la creciente preocupación occidental por el impacto global de los conflictos simultáneos en Ucrania y Medio Oriente. Aun así, las potencias del G7 dejaron claro que mantener aislada económicamente a Rusia sigue siendo una de sus principales prioridades estratégicas.