El vocero de la Casa Blanca, Harrison Fields, expresó el lunes mediante un comunicado que el presidente Donald Trump está "trabajando para hacer que la educación superior vuelva a ser grandiosa poniendo fin al antisemitismo desenfrenado y garantizando que el dinero de los contribuyentes federales no financie el apoyo de Harvard a la discriminación racial peligrosa o la violencia por motivos raciales".
Pocas horas después de que Harvard hiciera pública su postura, el gobierno del presidente Trump anunció la decisión de congelar 2.300 millones de dólares en financiamiento federal destinado a la universidad.
Esta medida se suma a una revisión más amplia que la administración Trump inició el mes pasado, en la que están siendo evaluados 9.000 millones de dólares en contratos y subsidios otorgados a Harvard. La revisión forma parte de una campaña contra un auge del antisemitismo en los campus universitarios, vinculado a las manifestaciones pro palestinas de izquierda ocurridas durante el último año y medio.

En una carta publicada el viernes, el Departamento de Educación señaló que Harvard "no había cumplido con las condiciones de derechos intelectuales y civiles que justifican la inversión federal".
La carta también reclamó que la universidad limite la influencia de profesores, empleados y alumnos que priorizan el activismo político de izquierda por sobre el trabajo académico, y solicitó una auditoría externa de los cuerpos docentes y estudiantiles en cada facultad para asegurar una "diversidad de opiniones".
Además, se indicó que, desde agosto, Harvard deberá basar sus contrataciones de profesores y admisiones estudiantiles exclusivamente en el mérito, eliminando cualquier tipo de preferencia por raza, color o nacionalidad.









