En una edición de Eurovisión marcada por presiones políticas, protestas y pedidos de expulsión contra Israel, el cantante israelí Noam Bettan logró convertir el escenario de Viena en una demostración de resiliencia cultural.
Con una actuación sólida y segura de la canción “Michelle”, Bettan obtuvo el segundo lugar en el tradicional certamen europeo, desafiando una campaña de boicot que durante meses buscó impedir la participación israelí.
Israel recibió 123 puntos de los jurados nacionales y otros 220 puntos del público, llegando incluso a colocarse momentáneamente en el primer puesto durante la lectura de resultados. El respaldo popular volvió a reflejar una realidad incómoda para muchos sectores políticos europeos: pese a las controversias y a la presión diplomática, una parte significativa de la audiencia continúa apoyando a Israel dentro del festival.
Noam Bettan durante su presentación
El país que obtuvo el primer lugar fue Bulgaria, pero todos los ojos estuvieron puestos en la performance de Israel.
La edición número 70 de Eurovision Song Contest 2026 estuvo atravesada por tensiones vinculadas a la guerra contra Hamas iniciada tras la masacre del 7 de octubre de 2023. Cinco países —España, Eslovenia, Países Bajos, Irlanda e Islandia— impulsaron iniciativas para excluir a Israel de la competencia. Aunque la Unión Europea de Radiodifusión rechazó expulsar al país, sí introdujo modificaciones reglamentarias que muchos interpretaron como obstáculos indirectos para la delegación israelí.
Entre los cambios más discutidos estuvo la reducción del peso del voto popular en las semifinales y nuevas restricciones sobre campañas digitales y promoción en redes sociales. El año anterior, la representante israelí Yuval Raphael había arrasado en el voto del público, generando críticas de sectores que acusaban a Israel de beneficiarse de campañas online.
Sin embargo, lejos de retraerse, la delegación israelí apostó por una presentación moderna, dinámica y alejada de los mensajes de guerra. “Michelle” mostró una faceta distinta de Israel: una sociedad que, incluso tras años de conflicto, intenta preservar la normalidad, la música y la vida cotidiana. Bettan, hijo de inmigrantes franceses criado en Ra’anana, mezcló hebreo, inglés y francés en una canción pop romántica que conectó con la audiencia europea.
La presión sobre el cantante fue constante. Durante los ensayos y la final se escucharon abucheos aislados, mientras en Viena se desarrollaban manifestaciones antiisraelíes organizadas coincidiendo con el llamado “Nakba Day”. Aun así, Bettan mantuvo la calma y respondió únicamente desde el escenario, donde su actuación terminó imponiéndose sobre el ruido político.
El respaldo a Israel también estuvo presente entre figuras internacionales. La actriz Gal Gadot le envió un mensaje de apoyo antes de la final, mientras el músico Boy George posó públicamente junto al representante israelí.
Más allá del resultado final, la actuación de Bettan terminó simbolizando algo más amplio: la capacidad de Israel de resistir intentos de aislamiento internacional y seguir ocupando un lugar visible en uno de los eventos culturales más importantes del mundo.