La presentadora Elisa Serret fue condenada tanto por políticos como por instituciones judías canadienses
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La emisora pública canadiense Radio-Canada suspendió a la periodista Élisa Serret tras declaraciones antisemitas realizadas durante un programa en francés, en las que sostuvo que “los judíos controlan las grandes ciudades, Hollywood y financian gran parte de la política estadounidense”.
Los comentarios, que reproducen los más antiguos y dañinos estereotipos antisemitas, fueron inmediatamente condenados por la cadena, que calificó la intervención de Serret como “estereotípica, antisemita, errónea” y con “acusaciones perjudiciales contra las comunidades judías”.
Radio-Canada anunció la suspensión inmediata de la periodista y pidió disculpas públicas: “Reconocemos que estas declaraciones ofendieron a muchos televidentes. Pedimos disculpas sinceras a ellos y a la comunidad judía”, indicó en un comunicado.
La sede de Radio Canada
La polémica no tardó en generar reacciones en el ámbito político. El ministro canadiense de Identidad, Cultura e Idiomas Oficiales, Steven Guilbeault, declaró que, si bien el gobierno no interviene en la programación de la cadena pública, “los antisemitas no tienen cabida en las ondas canadienses”. Subrayó además el riesgo de “normalizar el odio” cuando tales mensajes provienen de periodistas o figuras públicas.
La diputada opositora Melissa Lantsman fue más tajante, exigiendo el despido definitivo de Serret: “El antisemitismo abierto en televisión es parte de una podredumbre sistémica que corroe nuestra sociedad y se fortalece cuando instituciones financiadas con impuestos le dan un espacio”.
Las principales organizaciones judías de Canadá también intervinieron. B’nai Brith exigió una revisión exhaustiva de las políticas editoriales de la emisora, la identificación de los responsables en la cadena de producción, y una disculpa pública en vivo.
“No se hizo ningún esfuerzo por parte del conductor para corregir, contextualizar o interrumpir a la periodista”, denunció la organización.
Desde el Centre for Israel and Jewish Affairs (CIJA), su vicepresidenta en Quebec, Eta Yudin, señaló que este incidente refleja un problema más profundo: “El antisemitismo corroe el tejido de nuestra sociedad. Su persistencia se ve reforzada por los entornos que lo permiten. Esperamos que la radiodifusora pública canadiense reconozca esta realidad y tome medidas concretas para asegurar que comentarios de odio como estos no tengan cabida en nuestras ondas jamás”.
El episodio refleja hasta qué punto los discursos antisemitas, disfrazados de análisis político, siguen encontrando espacio incluso en medios públicos. La rápida condena y suspensión muestran que existe una conciencia creciente sobre el peligro que implica normalizar estas ideas.
Sin embargo, las organizaciones comunitarias insisten en que no basta con sanciones individuales: es necesario un cambio estructural en los medios para prevenir que los prejuicios contra los judíos vuelvan a ser transmitidos como “opinión experta”.