Sin embargo, el expresidente fue claro: reconoció la necesidad de alimentar a la población civil palestina, pero responsabilizó a Hamas por la situación y defendió el rol humanitario de Estados Unidos.
“Queremos que la gente sea alimentada. Somos el único país que realmente está haciendo eso”, aseguró Trump. “Estamos dando contribuciones bastante grandes para comprar alimentos”, agregó, destacando el trabajo de Steve Witkoff, enviado especial de EE.UU. para Medio Oriente.
El foco de Trump y sus emisarios sigue puesto en asistir directamente a los civiles sin fortalecer a Hamas. “No queremos que la gente pase hambre ni que muera de inanición”, afirmó el expresidente. Pero dejó claro que el problema central no es la política israelí, sino el control absoluto que Hamas mantiene sobre la Franja, utilizando a su población como escudo humano y arma política.
La defensa explícita de Trump marca una diferencia con otras figuras políticas en Occidente, que han preferido condenar a Israel sin mencionar el origen del conflicto ni las atrocidades cometidas por Hamas.