El hombre más rico del mundo, Elon Musk, continua con su crítica hacia el Gobierno socialista del Reino Unido, pidiendo al rey Carlos III de Inglaterra que intervenga y disuelva el Parlamento.
El exitoso empresario compartió y reaccionó a tuits críticos hacia el primer ministro británico, Keir Starmer, luego de que el Partido Laborista rechazara una solicitud para investigar los casos de violaciones de menores por parte de inmigrantes ilegales musulmanes.
En sus más recientes críticas contra Starmer, Musk compartió una publicación en la que preguntaba si el Rey Carlos "debería disolver el Parlamento y ordenar elecciones generales... por el bien y la seguridad" de Gran Bretaña. Musk retuiteó el hilo en X con un simple comentario: "Sí".
El encubrimiento del Gobierno
El dueño de Starlink, de 53 años, continuó participando en el debate a lo largo de la noche, horas después de publicar que la ministra de protección social, Jess Phillips, "merece estar en prisión" tras rechazar las solicitudes para que el Ministerio del Interior liderara una investigación pública sobre la explotación sexual infantil en Oldham el jueves pasado.
Elon Musk también compartió la noticia de que el Primer Ministro no había llevado ante la justicia a las "bandas de violadores" cuando ocupaba el cargo de director de la Fiscalía Pública.

El multimillonario continuó con sus críticas en una publicación acompañada de imágenes de Andrew Norfolk, el periodista de investigación jefe de The Times, quien detalló el alcance de las violaciones y el mal manejo policial, describiéndolo como "mal organizado por el Estado". Norfolk fue quien expuso la red de explotación sexual infantil en Rotherham en la prensa británica en 2011.
En otro comentario en la misma publicación, Musk calificó el escándalo y a los violadores de niñas como "absolutamente vergonzosos". También calificó como "la pregunta perfecta" una publicación que cuestionaba por qué la gente estaba más enojada por sus comentarios que por las violaciones masivas de niñas.
La ministra Jess Phillips, por su parte, reconoció la "fuerza de los sentimientos" a favor de una investigación dirigida por el Ministerio del Interior en Oldham sobre las violaciones, pero le comunicó al consejo local que el Gobierno británico no intervendrá.










