Lujo y burocracia en tiempos de ajuste
Las críticas surgieron cuando se conocieron oficinas alquiladas en edificios de alto costo, como Capitalinas y GNI. Esos contratos se firmaron durante la gestión de Martín Llaryora, aunque algunos se mantuvieron bajo el actual intendente. La polémica se reavivó con la oficina de Héctor “Pichi” Campana, en Nueva Córdoba, con gastos de 4,5 millones mensuales.
El concejal radical Sergio Piguillem denunció que mientras se pide austeridad a los vecinos, se sostiene el lujo dentro del Estado. “Lujo para ellos y ajuste para los cordobeses”, ironizó el edil, quien recurrió a la Justicia para conocer cuánto paga la Municipalidad por cada inmueble.














