La UNC vuelve a ser rehén de los gremios docentes. Esta vez, ADIUC decretó un paro de 48 horas en medio de mesas de exámenes, afectando a miles de estudiantes. La medida, con fuerte impronta ideológica, busca desgastar al gobierno nacional pese a los recientes aumentos presupuestarios otorgados por el Ministerio de Capital Humano.
El reclamo formal es salarial, pero los comunicados de los gremios no ocultan su contenido partidario. Se habla de “desmantelamiento del sistema público”, de “ajuste neoliberal” y de una supuesta persecución estatal. El mismo discurso que repiten sectores kirchneristas que manejaron la educación durante dos décadas sin resolver sus problemas estructurales.

Defensa de la corrupción
A la protesta se suma un dato revelador: ADIUC también adhirió a movilizaciones en apoyo a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, condenada por corrupción en la causa Vialidad. La defensa explícita de una dirigente con sentencia firme por defraudar al Estado no hace más que confirmar el alineamiento ideológico del paro. No se trata de salarios ni de calidad educativa, sino de sostener un relato político que ignora el daño institucional causado por la corrupción.

Victimismo sindical
ADIUC no sólo paraliza la universidad: también intenta responsabilizar a los diputados cordobeses por no habilitar el debate de una nueva ley de financiamiento universitario. Con una narrativa que roza el infantilismo político, los gremios acusan a los legisladores de “bloquear el derecho a la educación”.
La realidad es otra: el oficialismo ya envió partidas extraordinarias a las universidades, que se negaron a transparentar sus números. La victimización sindical pretende tapar las ineficiencias internas, los privilegios enquistados y la falta de autocrítica.
Mientras tanto, se anuncian nuevas “consultas virtuales” para sostener el conflicto artificialmente. Todo apunta a mantener en tensión el calendario académico, afectando a estudiantes y docentes no alineados.











