El 22 de noviembre se eligen los directores sociales del BPS. Los números de las dos últimas elecciones muestran que el voto en blanco y anulado alcanzaba para darlo vuelta todo. Y que a los que ganan siempre les conviene que siga siendo así.
Faltan siete semanas y la mayoría de los uruguayos no sabe que tiene que votar. El domingo 22 de noviembre de 2026 se eligen los representantes sociales del Directorio del BPS, y no es un trámite menor: el voto es secreto, personal y obligatorio, y según el propio director Ariel Ferrari, en cifras es la segunda elección más importante del país después de la nacional.
Se eligen tres de los siete sillones que administran la caja más grande del Estado. El Directorio tiene cuatro miembros designados por el Poder Ejecutivo con venia del Senado y tres directores sociales electos por jubilados y pensionistas, trabajadores activos y empresas contribuyentes. Dos de esos tres lugares tienen dueño hace años.
El aparato no necesita convencerte
En trabajadores, el sillón es del PIT-CNT. En jubilados, de ONAJPU. En 2021 el PIT-CNT retuvo a Ramón Ruiz en trabajadores, reelecto por segunda vez, y en jubilados ganó Sixto Amaro, de ONAJPU, reelecto por tercera. Este año la central ya largó: lanzó su campaña en agosto, en el IV Encuentro de su Comisión de Seguridad Social.
No es una estructura cualquiera. En 2016 el entonces presidente de la central, Fernando Pereira, anunció que iban a poner a todos sus militantes al servicio de esa elección, con una meta de al menos 300 mil votos, recursos económicos de la central y cada sindicato obligado a difundir la lista con cartelera y volantes. Y el apoyo cruzado era explícito: la central también empujaba la candidatura de Sixto Amaro, de ONAJPU, en jubilados.
Cuando tenés los votos garantizados, no necesitás que la gente se informe. Necesitás exactamente lo contrario.
2016: perdieron contra el voto en blanco
El dato que el sindicalismo prefiere no recordar: en 2016, en el orden trabajadores, los votos en blanco y anulados sumaron 288.248 (41,8%), contra 270.426 (39,2%) de la lista del PIT-CNT. Con todo su aparato y todos sus sindicatos, la central sacó menos votos que la gente que fue a votar y no eligió a nadie.
Y aun así, el sillón fue suyo. Porque el voto en blanco no se cuenta, el anulado tampoco, y gana el que suma más votos válidos. Cada trabajador que anula no le resta un solo voto al PIT-CNT. Simplemente le deja la cancha libre.
2021: el margen estaba en las urnas, y se tiró a la basura
Cinco años después hubo competencia real y la gente se movió. En trabajadores, el blanco y anulado cayó del 42% al 22%. Pero el resultado final sigue siendo una advertencia: Ruiz consiguió 426.455 votos y Lisboa 252.625, con 22% de blancos y anulados. La diferencia entre ambos fue de 173.830 votos. Los blancos y anulados rondaron los 190.000. Más que el margen.
En jubilados, peor todavía. Amaro obtuvo 148.159 votos y la candidata de Un Solo Uruguay 120.979, con 12% de blancos y anulados. Una diferencia de 27 mil votos, contra unos 40 mil sufragios que no eligieron a nadie.
Dicho en criollo: los que fueron a votar y anularon tenían en la mano el poder de cambiar quién se sienta en el BPS. Y se lo regalaron al que ya estaba.
Por qué el silencio es su mejor campaña
No hace falta que nadie pida votar en blanco. Alcanza con que la elección pase de largo: que nadie explique qué se vota, quién maneja la plata de las jubilaciones y qué está en juego. El que tiene militancia organizada vota igual. El que no está organizado va obligado por la multa, no sabe qué hay en la mesa, y anula.
Y lo que está en juego no es poco. El programa 2026-2031 de la lista del PIT-CNT incluye revisar las exoneraciones de aportes patronales y eliminar las que, según la central, no generen impacto comprobable en el empleo. Es tu plata y la de tu empleador, decidida por un sillón que se gana con aparato y se conserva con indiferencia.
Hay con quién romper la inercia
Esta vez hay alternativa en las mesas. En jubilados, Renaldo Borriero se presenta para disputarle a ONAJPU un lugar que la organización ocupa elección tras elección. En empresas, Patricia Pertman va por el sillón que hoy ocupa José Pereyra, el único de los tres que en 2021 le arrebató un lugar al oficialismo de siempre, para que las empresas que pagan el BPS sigan teniendo quien las defienda en el Directorio.
La lección de 2021 es clara: cuando la gente se informa y vota, el aparato deja de ser invencible.
Esta vez, que no decidan por vos
Si no vas a votar, la multa es igual a la de no haber votado en las últimas elecciones nacionales. Vas a ir igual. La única pregunta es si vas a ir a elegir o a hacerle el favor a los de siempre.