En los últimos días, Matías Valdez pasó de ser el cantante uruguayo más escuchado a convertirse en blanco de una campaña que lo presenta como beneficiario de un privilegio. El relato instalado fue simple: una intendencia le "regaló" una casa a un famoso. La realidad, cuando se mira completa, es muy distinta. "Varias cosas son mentira", respondió el artista. Y los hechos le dan la razón.
Una casa que nadie quería
La vivienda que la Junta Departamental de Soriano aprobó cederle en comodato perteneció a UTE y había sido traspasada a la Intendencia. Según explicó Valdez, llevaba más de 20 años abandonada. Durante dos décadas, nadie la reclamó, nadie la reformó y nadie se indignó por su deterioro.
El propio cantante mostró en Instagram cómo está hoy: paredes descascaradas, humedad, suciedad y señales de abandono en cada ambiente. No es una casa de veraneo lista para estrenar. Es una propiedad pública que se venía cayendo a pedazos.
No es un regalo: es un acuerdo con obligaciones
El comodato no es gratuito. Valdez pagará US$ 5.000, deberá realizar un espectáculo durante los 15 años del acuerdo y tendrá que asumir la reforma necesaria para que la vivienda sea habitable. Es decir: pone dinero, pone su trabajo artístico y pone la inversión para recuperar un bien que el Estado tenía olvidado.
Al terminar el plazo, la casa vuelve a manos públicas, y en mejores condiciones que las actuales.
Un vínculo que viene de antes
Valdez no llegó a Palmar por la casa. Según contó, desde hace cuatro años toca gratis en la localidad para generar movimiento y atraer público a un pueblo pequeño del interior. Lo visita cuando busca tranquilidad y mantiene un vínculo cercano con sus vecinos. Pocas figuras de su nivel eligen invertir tiempo y presencia en lugares que no aparecen en ningún circuito comercial.
Legal y abierto a cualquiera
El artista fue claro: el mecanismo es legal y está disponible para otras personas, no fue diseñado a su medida. La decisión pasó por la Junta Departamental y contó con votos del Partido Nacional y del Partido Colorado. No hubo atajos ni decisiones a escondidas.
La pregunta que nadie se hace
Cabe preguntarse si la polémica habría tenido el mismo volumen si la decisión la hubiera tomado otra intendencia. Soriano está gobernada por el Partido Nacional, y el caso se convirtió rápidamente en munición política contra un gobierno blanco. En un país donde las intendencias ceden inmuebles en comodato con frecuencia, a clubes, organizaciones y particulares, sorprende que esta vez el foco caiga con tanta fuerza sobre un artista popular del interior y una comuna nacionalista.
La indignación selectiva también es una forma de desinformar. Cuando se omite el pago, se omite la obligación de reformar, se omite el estado de la casa y se omite que el mecanismo es legal, lo que queda no es periodismo: es un relato.
La historia completa
Con todos los datos sobre la mesa, el caso de Palmar no es el de un privilegio, sino el de una casa abandonada que vuelve a tener uso, un pueblo que gana un aliado y un artista que paga por algo que muchos dieron por regalado.