La reciente acusación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra tres bancos mexicanos por presunto lavado de dinero para grupos narcoterroristas ha encendido las alarmas dentro y fuera del país. La investigación reveló que estas instituciones habrían facilitado operaciones ilegales vinculadas con el crimen organizado, permitiendo transferencias multimillonarias en dólares sin los debidos controles.
Ante el escándalo internacional, expertos en economía y criminalística solicitaron extender la investigación a los Bancos del Bienestar. Estas instituciones fueron creadas y promovidas por el gobierno de Morena. Alegan que, por su naturaleza opaca y manejo clientelar, podrían estar sirviendo como canales paralelos para mover recursos de origen ilícito.














