Alejandro Ruibal ocupa un lugar singular en el mapa del poder económico uruguayo. Es director ejecutivo de Saceem —la constructora que más obra pública concentra en el país— y, al mismo tiempo, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay. Desde esa doble posición encabeza las negociaciones con el SUNCA que apuntan a un preacuerdo para reducir paulatinamente la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin pérdida salarial. El resultado previsible es un aumento del costo horario de la mano de obra cercano al 9 %. Ese sobrecosto no se reparte por igual: las grandes empresas con contratos millonarios con el Estado pueden trasladarlo a las facturas públicas; las medianas y pequeñas, y los compradores de vivienda, lo pagan de lleno.
El mapa de los contratos que consolidaron a Saceem
Ruibal no firma los contratos a título personal, pero pocas figuras están tan asociadas a la obra pública. Saceem, la empresa que dirige, factura del orden de los 350-400 millones de dólares anuales y aparece, sola o en consorcio, detrás de las mayores obras estatales de la última década:
Ferrocarril Central (MTOP): el mayor contrato PPP de la historia del país. Consorcio Grupo Vía Central (Sacyr 40 %, NGE 27 %, Saceem 27 %, Berkes 6 %). Construcción inicial en torno a 1.070 millones de dólares y costo total del proyecto estimado por encima de los 2.000 millones. Participación de Saceem del 27 %.
Viaducto de la rambla portuaria (ANP, 2018): obra de más de 130 millones de dólares. Saceem fue el único oferente y ejecutó la totalidad.









