El trabajo en Uruguay atraviesa una etapa crítica. Sin embargo, el gobierno frenteamplista, lejos de contribuir a revertir esta realidad, toma medidas que profundizan la crisis.
Este martes 12 de agosto, bajo la careta de “el pueblo primero”, los sindicatos secuestrarán el país con su clásico mecanismo extorsivo: paro general parcial. Cierran ministerios, hospitales, escuelas y servicios básicos, exigiendo más plata del Estado y afectando a quienes intentan impulsar el crecimiento del país.
Pero como si esto fuera poco, el Parlamento aprobó recientemente el proyecto de ley “Uruguay Impulsa: trabajo y capacitación”, una reedición de los Jornales Solidarios que incrementa la remuneración y apuesta por empleos temporales financiados con un mayor volumen de fondos públicos.
Parálisis y gasto público: la alianza que frena a Uruguay
La combinación de paros sindicales que paralizan la economía y leyes que aumentan el gasto público sin atacar las causas del desempleo es un cóctel peligroso para el futuro del país.











