Sí, amigo lector: a seis meses de la próxima marcha por los llamados “mártires estudiantiles”, tenemos que hablar de Liber Arce. Porque el futuro del Uruguay son nuestros jóvenes, y a ellos el Partido Comunista y sus satélites intentan enredarles la cabeza con una historia épica que no solo es una mentira, sino que además presenta como héroe a una persona despreciable, a un agente del caos y de la violencia entre los uruguayos.
A la edad en que los jóvenes están más predispuestos a escuchar relatos heroicos, ya no se les habla del Sitio de Paysandú ni de aquella arenga que decía: “Muchachos, sáquense los ponchos, que del otro lado no hace frío…”. No. No les van a hablar de héroes nacionales. Les van a hablar de agitadores profesionales.
No les van a hablar de coraje, sino de malicia. Porque si hay algo que decir de Liber Arce es que se ganaba la vida engañando a los demás. No les decía: “Miren que no estudio nada y me pagan un sueldo por agitar”. No les decía: “Miren que me fui un año a Rusia, donde en una escuela clandestina me enseñaron técnicas de agitación y sabotaje”.













