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Estados Unidos

Luego de un impeachment y de 570 presos políticos, el FBI admite que el ataque al Capitolio no fue organizado

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A pesar de la narrativa de los medios por culpar a Trump o su entorno de organizar una “insurrección” en el capitolio el pasado 6 de enero, el FBI no pudo presentar evidencia que respalde esta hipótesis y la causa quedará archivada.

El FBI no ha podido presentar evidencia de que la manifestación del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos que terminó con miles de simpatizantes de Trump entrando al edificio del Congreso fuera un intento coordinado de lanzar una insurrección contra el entrante gobierno demócrata.

El FBI en este momento cree que la violencia no fue coordinada centralmente por grupos de extrema derecha o partidarios prominentes del entonces presidente Donald Trump“, informó la cadena Reuters.

Además, “el FBI hasta ahora no ha encontrado evidencia de que Trump o las personas directamente de su entorno estuvieran involucradas en la organización de la violencia en la marcha“. La causa, al menos en el ámbito judicial, quedará archivada.

A pesar de que para los que habían seguido el tema de cerca era prácticamente una obviedad que el ingreso al Capitolio fue un hecho espontáneo generado por la complicidad de las fuerzas de seguridad con la causa trumpista, la Cámara de Diputados dominada por el Partido Demócrata inició y aprobó un impeachment contra el entonces presidente Donald Trump bajo el pretexto de que él había incitado la violencia en la manifestación.

Finalmente fue absuelto por el Senado, en un juicio político que ahora sabemos que fue una estafa a la población y un montaje para poder decir que Trump tuvo dos procesos de impeachment.

También es importante aclarar que hay 570 estadounidenses todavía en prisión, no por haber ingresado al Capitolio, ya que esta ofensa es excarcelable bajo fianza, si no que por haber supuestamente sido parte de una coordinación para atacar ese día el edificio del Congreso.

No hubo un gran plan con Roger Stone y Alex Jones y toda esta gente para asaltar el Capitolio y tomar rehenes, concluyó el portavoz del FBI, en referencia al operador político y ex asesor de Trump, Roger Stone, y al popular conductor censurado por todas las redes sociales Alex Jones.

Sin evidencia de un complot coordinado centralmente para derrocar al gobierno de los Estados Unidos, “los cargos de conspiración que se han presentado alegan que los acusados ​​discutieron sus planes en las semanas previas al ataque y trabajaron juntos el mismo día. Pero los fiscales no han alegado que esta actividad fue parte de una trama más amplia o coordinada para irrumpir al Capitolio“.

Las revelaciones van en contra de la narrativa de los medios de comunicación de que el ex presidente Donald Trump incitó a una insurrección en el Capitolio de los Estados Unidos para mantenerse en el poder después de que Joe Biden le robara las elecciones.

El 6 de enero, Trump pronunció un discurso en un mitin de “Salvemos América” ​​a unos metros del Capitolio en el que repitió sus diversas afirmaciones sobre el robo de las elecciones e instó al entonces vicepresidente Mike Pence a intervenir durante la Sesión Conjunta del Congreso y rechazar los votos electorales que estaban en disputa.

Sé que todos los aquí presentes pronto marcharán hacia el edificio del Capitolio para hacer oír sus voces de manera pacífica y patriótica, dijo Trump, sin llamar a la violencia en ningún momento.

Los hallazgos del FBI serán un obstáculo para los demócratas de izquierda en el Comité Selecto de la Cámara de Representantes que investigan los eventos del 6 de enero y buscan demostrar que Trump y sus aliados republicanos participaron en la organización del motín. 

La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sugirió que el comité suspenda a los diputados republicanos que apoyaron el esfuerzo de Trump para que se rechacen los resultados del Colegio Electoral. Pero sin evidencia de una conspiración mayor, los intentos de vincular a los republicanos con una insurrección son puramente políticos y no tendrán ningún efecto concreto.

Estados Unidos

A pesar de aceptar a miles de mexicanos, Joe Biden ordena la deportación masiva de haitianos

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Joe Biden anda persiguiendo a caballo a los inmigrantes haitianos que tratan de entrar en Estados Unidos desde la frontera sureña.

El gobierno de Estados Unidos dio inicio al proceso de deportación de decenas de miles de migrantes haitianos, gracias a una orden de la Casa Blanca para regularizar la situación en Del Río, Texas.

La decisión surgió luego de que se identificaran a unos 15 mil haitianos acampando en la frontera con México, impidiendo el paso de los inmigrantes mexicanos. Un número importante de personas están siendo monitoreadas y reubicadas por el personal de orden y seguridad para seguir con el plan de retornar a los migrantes irregulares hasta su país de procedencia.

Este movimiento migratorio podría ser uno de los más grandes en la historia estadounidense, ya que son decenas de miles de personas las que serán expulsadas del país en tiempo récord.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, unos 14.800 migrantes, mayoritariamente de Haití, acampaban bajo un puente en la frontera sur de Estados Unidos, una crisis humanitaria que el gobierno primero negó y ahora está poniendo en aprietos a Joe Biden.

Los migrantes están en una zona controlada por las autoridades de aduanas y fronteras, que desplegaron 400 efectivos adicionales para tratar de contener la crisis y “mejorar el control del área”, según un comunicado del Departamento de Seguridad.

Las autoridades indicaron que añadirán “transporte adicional para acelerar el ritmo de vuelos e incrementar la capacidad” de traslado “hacia Haití y otros destinos en las próximas 72 horas”.

Casi 15 mil haitianos acampan del lado de México esperando entrar a Estados Unidos.

Lo que resulta curioso es que Joe Biden había hecho campaña durante 2020 diciendo que Trump era racista y xenófobo por tener una política migratoria estricta. Incluso, Biden está demostrando ser extremadamente selectivo con la procedencia de inmigrantes.

Mientras permite que entren miles de mexicanos todos los días, además de personas del Medio Oriente, como Siria o Afganistán, pero expulsa violentamente a inmigrantes procedentes de Cuba, Haití, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Incluso Biden habilitó a la Policía Fronteriza a cazar a los haitianos con caballos y látigos, una práctica que era muy común para agarrar inmigrantes ilegales mexicanos en las vastas fronteras, pero que había sido prohibida por Obama en 2010.

¿Por qué Joe Biden no quiere dejar entrar haitianos a Estados Unidos pero sí a los mexicanos? ¿Será porque históricamente los haitianos votan más republicano que demócrata?

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Estados Unidos

CNN asegura que Trump está llevando a cabo un “gobierno paralelo en las sombras”

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Un extraño artículo de análisis de CNN expone una serie de medidas que el ex presidente está tomando para mantener una línea ejecutiva paralela a la Casa Blanca.

En una extraña nota de análisis, el periodista de CNN Chris Cillizza publicó un artículo “revelando” una “presidencia en las sombras” de Donald Trump.

“Un beneficio de no haber admitido nunca que perdiste una elección presidencial —aunque, por supuesto, la perdiste— es que puedes seguir actuando como el presidente, escribe Cillizza. “Eso es exactamente lo que Donald Trump está tratando de hacer en estos días, supervisando una especie de presidencia en las sombras para la base del Partido Republicano en la que el Covid-19 no es un problema tan grande, le robaron las elecciones de 2020 y él tenía razón sobre, bueno, todo lo demás”.

Trump se ha estado haciendo cargo de muchas cosas que Joe Biden, por su propia ideología de izquierda o por su galopante demencia senil, no ha querido o no ha podido hacer.

“El último ejemplo de la presidencia desde las sombras de Trump se produjo el miércoles, cuando The Washington Post informó que Trump había hablado con varios de los familiares de los soldados estadounidenses que fueron asesinados por un terrorista suicida  en Afganistán, explica CNN. Hasta la fecha Biden no ha hablado con ellos, e incluso les faltó el respeto cuando miró su reloj mientras estaba impacientemente esperando que terminara el funeral de los 13 soldados caídos.

Varias de estas familias se negaron a reunirse o hablar con Biden, pero sí aceptaron el llamado de Donald Trump. Mientras otras directamente confrontaron al presidente demócrata por su desastrosa retirada luego de que el republicano pusiera fin a la guerra en Afganistán después de 20 años de ocupación estadounidense.

Trump también se hizo cargo de hablar con los policías y bomberos de la Comisaría 17° de Manhattan, que pusieron su cuerpo para rescatar a los estadounidenses tras el ataque a las Torres Gemelas. Joe Biden solo asistió al evento en Ground Zero, en el que no pronunció palabra y se fue sin saludar a los veteranos del atentado.

Otro de los indicios de esta “presidencia en las sombras” es el rol activo que está teniendo Trump con los gobernadores republicanos, como Ron DeSantis en Florida o Greg Abbott en Texas. El ex mandatario está prácticamente trabajando con ellos en lo que en Estados Unidos se conoce como “policy making”, determinando cómo proteger la frontera, bajar los impuestos, conseguir financiación y rechazar las cuarentenas de Biden.

Además Trump está teniendo un rol importante en la selección de candidatos a diputados y senadores para las elecciones de medio término en 2022. Está eligiendo todos candidatos propios, trumpistas, que puedan desplazar en las internas a los candidatos del establishment republicano.

La oficina de Trump en Mar-a-Lago

“La regla general para los expresidentes es mantenerse al margen de los asuntos nacionales, sabiendo quizás mejor que nadie en el planeta que no están al tanto del espectro completo de un tema de la misma manera que el presidente en turno”, trata de justificar CNN sobre por qué Trump debería minimizar su rol político.

“Una pospresidencia es su propio tipo de cargo, con un mandato limitado solo por la muerte, y ocupado en un momento dado por unos pocos hombres, cada uno con sus propias ideas sobre cómo ejercer un tipo de poder más abstracto”, asegura el artículo, y lo compara con Bush: “George W. Bush regresó a Texas, se dedicó a la pintura y casi nunca ofreció comentarios —positivos o negativos— sobre Barack Obama”.

Sin embargo, la pospresidencia de Trump es una casi sin precedente histórico. El 95% de los votantes republicanos cree que la elección fue robada y sigue viendo a Trump como el líder del Partido Republicano, algo que nunca había pasado con un presidente de un solo término.

Además, es la primera vez que un presidente pierde la reelección con un índice de imagen positiva entorno al 50%. De hecho, es el primer mandatario en dejar la Casa Blanca con un nivel de aprobación así desde Ronald Reagan en 1988.

El hecho de que Trump dice continuamente que quiere volver a candidatearse en 2024, y que logró que su base entienda que hubo fraude electoral en 2020, convierten a la pospresidencia de Trump en una sin comparación en la historia del país. Algo que CNN interpreta como un “gobierno paralelo en las sombras”.

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Estados Unidos

Biden obligará a los extranjeros a estar vacunados contra el coronavirus para poder ingresar al país

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Luego de decir durante cuatro años que Trump era racista por pedir documentación a los inmigrantes, Biden decretó que nadie puede entrar al país sin estar previamente vacunado.

A pesar de haber tenido un discurso tajante en contra de limitar la inmigración, habiendo acusado a Trump de racista y xenófobo por pedir documentación a los inmigrantes, ahora Joe Biden decretó que todos los extranjeros adultos deben estar vacunados contra el coronavirus si quieren ingresar al país, sea con VISA de trabajo o de turista.

Hasta el momento, las restricciones eran incluso más duras. Estados Unidos había prohibido a la mayoría de los ciudadanos no estadounidenses que en los últimos 14 días hayan estado en el Reino Unido, los 26 países Schengen de Europa sin controles fronterizos, además de Irlanda, China, India, Sudáfrica, Irán y Brasil, de ingresar al país, sea cual sea su situación vacunatoria.

Ahora los pasajeros totalmente vacunados podrán viajar una vez que se levante la prohibición dentro de unas semanas, y también se permitirá la entrada de personas que participen en ensayos clínicos de fórmulas aún no aprobadas en Estados Unidos, como la canadiense. No obstante, deberán presentar una prueba de PCR negativa hecha 72 horas previas al viaje, sin necesidad de realizar una cuarentena al llegar.

En síntesis, las vacunas aprobadas para el ingreso a Estados Unidos son Pfizer, Moderna, J&J, AstraZeneca, Sinopharm y Sinovac. Vacunas como la Sputnik rusa y la Abdala cubana no permitirán el ingreso al país.

Por su parte, los ciudadanos estadounidenses que viajen al exterior también deberán someterse a una prueba un día antes y un día después de regresar al país. Por ahora, no se le exigirá a los propios que estén vacunados para salir y entrar al país.

El sector turístico temía que el gobierno de Biden no levante las restricciones a los viajes durante meses o potencialmente hasta 2022. El premier británico, Boris Johnson, tenía en su agenda pedirle al presidente estadounidense que permita la entrada de viajeros británicos, en el marco de la reunión que sostendrán en la Casa Blanca en los próximos días.

Las restricciones de viaje, que estaban en pie desde marzo de 2020, habían sido muy criticadas por los socios europeos, donde el porcentaje de vacunación es mayor que el de Estados Unidos, y la situación epidemiológica está más controlada.

La curva de casos en Estados Unidos ha permanecido en una meseta en los últimos días, con un promedio de casi 150 mil contagios por jornada, aunque la cantidad de muertes se mantiene en alza, superando las 2.000 por día. Esto con casi el 55% de la población vacunada, con uso de barbijo obligatorio en casi todos los Estados y con todavía restricciones severas en muchos distritos del país.

Biden ha culpado de estos números a los no vacunados, a pesar de que la gran mayoría de los pacientes de Covid son los vacunados, que se agarran la variante Delta. La Casa Blanca ha elevado la presión sobre los no vacunados y la medida sobre los pasajeros podría enfatizar su deseo de alcanzar un 90% de inmunización en todo el país.

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